Inicio 2014 "Año Internacional de la Agricultura Familiar Campesina"

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Trabajo industrial para la yerba mate "Ñande Ka'a Teete"

Trabajo industrial para la yerba mate “Ñande Ka’a Teete”

El 17 de agosto tuvo lugar en el asentamiento Ñu Pyahu, distrito de Tava’i, la inauguración de la fábrica yerbatera que elabora “Ñande Ka’a Teeté”, “producto del proceso de la construcción del asentamiento, en alianza con instituciones fraternas para concretar parte del modelo de Reforma Agraria a partir de la toma de la tierra”, al decir de Ramón Giménez, dirigente zonal de la Organización de Lucha por la Tierra (OLT) que apoya este emprendimiento de la economía campesina.

Giménez, en diálogo con DEMOINFO Py, se refirió al significado que tiene este espacio para la agricultura en pequeña escala que viene siendo practicada por las familias del asentamiento: “Entendemos que la elaboración de la yerba “Ñande Ka’a Teeté” no significa todavía la salida del problema del campesino en nuestra región, sino una parte que sirve para que las familias tengan ingresos y asegurar así su autoabastecimiento”. El distrito de Tava’i, ubicado en uno de los departamentos más empobrecidos del país, como es Caazapá, no cuenta siquiera con caminos adecuados para el traslado de los productos al mercado y en ese sentido, trabajar en el rubro de la yerba mate permite a las familias sustentarlas económicamente.

“Como OLT entendemos que esta es una propuesta a la construcción de un modelo de economía solidaria y popular para juntar una pequeña contribución que sustente la lucha futura de los compañeros”, explicó el dirigente.

Refirió que el encuentro de apertura del espacio de trabajo sirvió también para recordar a los compañeros y compañeras que hasta la semana pasada se encontraban en Asunción en reclamo de justas demandas al gobierno nacional, como es el seguro agrícola y la ley de agricultura familiar campesina, entre otras reivindicaciones que los tuvo en la plaza de Armas por 40 días.

Contar hoy con la yerba “Ñande Ka’a Teeté”, producto elaborado con técnicas artesanales y resultado de un proceso de construcción con cimientos en la lucha por la tierra, significa para el entrevista “primero, la inclusión del campesinado paraguayo en el proceso de cadena de valores que profundice la producción para no depender más de los intermediarios y de un patrón que se queda con todo el valor de la comercialización y la industrialización (…) Por otro lado, en este momento el campesinado paraguayo en su comunidad y territorio está amenazado, excluido ,asfixiado por los grandes terratenientes y productores narco-sojeros, no tenemos posibilidad de respaldo para vivir en nuestra comunidad; la importancia de la elaboración de la yerba mate nos va a permitir resistir y volver a querer a nuestra comunidad y territorio para defenderlo; a la vez va a financiar la lucha posterior a favor de nuestros hermanos campesinos”.

La construcción de un mercado alternativo tiene desde la experiencia de los asentados tres etapas, mencionó Giménez: “Saber hacer alianza entre hermanos y entre los pueblos, acuerdos con instituciones como la Asociación de Misiones, la de Jasy Kañy (Canindeyú), la de Capiibary (San Pedro), con la OCN (Organización Campesina del Norte), con la Asociación de Pilar (Ñeembucú), la Asociación de Feriantes de Ciudad del Este (Alto Paraná), son una parte tipo alianza de los pueblos para distribuir el producto. Segundo, la construcción de un sistema de redes que permita proteger a los compañeros productores y por el que se asuma como un compromiso el consumo de la yerba mate. Tercero la construcción de un sistema de comercialización entre productores y productoras de nuestra asociación, quienes tienen que traer su yerba mate y tienen que estar convencidos de que tienen que consumir su propia yerba, por un sistema de comercialización para instalar el consumo de la yerba mate, de ahí la importancia de la que el proceso de industrialización esté controlado y dirigido por los propios productores y productoras”.

Por último, mencionó que la capacidad de venta de la yerba mate “Ñande Ka’a Teeté” es de 500 a 600 kilos por mes y que actualmente el desafío ante el modelo de producción es alcanzar al menos 1000 o 1500 kilos mensuales.

 

Texto /DV

fcee94c6-9b56-4d35-8542-8685a71698b3Vecinos de la Colonia Barberokue del distrito de San Pedro del Ykuamandyju, segundo departamento (San Pedro), están preocupados porque en los alrededores se han iniciado los trabajos de cultivos de soja y maíz transgénicos que afectará gravemente la producción de las familias que se dedican a la agricultura campesina y orgánica. Estos preparativos a gran escala se desarrollan pese a existir una ordenanza municipal que prohíbe las plantaciones transgénicas en la zona, desde el año 2014.

Desde hace unos días la población vive en zozobra ante la posibilidad de que estas actividades afecten no solo la producción y a sus animales domésticos, sino también la salud de las personas. “Los niños al salir de la escuela tienen que pasar por las fumigaciones”, denunció el vecino Esteban Romero. “La ordenanza prohíbe la plantación de soja y el uso de productos químicos, sobre eso nos estamos organizando”, continuó.

En la mañana de este miércoles 16 de agosto, se realizó una plenaria de vecinos en Calle 1000 con el intendente municipal Gustavo Rodríguez con otros representantes de instituciones del Estado, como funcionarios del Senave, el Ministerio Público y la Policía Nacional. El objetivo de la comunidad es hacer respetar el texto de la ordenanza municipal y la legislación ambiental.

Por otro lado, una vecina de la comunidad 15 de Mayo informó sobre el incendio registrado el pasado sábado 12 del corriente en un domicilio particular que linda con el terreno de plantaciones de soja. Testigos dijeron haber visto a una persona sospechosa merodeando el área poco antes del incendio, por lo que no se descarta que el incidente haya sido provocado, seguramente como una forma de amedrentamiento ante la organización de la comunidad que está decidida a resistir ante el avance de los monocultivos y fumigaciones.

 

Texto/DV

Foto: RTV

Foto: RTV

Después de 40 días los pequeños agricultores movilizados retornaron a sus respectivas casas con importantes conquistas como por ejemplo: 1) La promulgación de la ley de Emergencia, con la propuesta de reglamentación para el decreto. 2) La sanción de la ley de subsidios. 3) LA convocatoria de la cubre de los tres poderes ejecutivo, legislativo y judicial. 4) La presentación de la denuncia ante la Corte Suprema de Justicia sobre los casos de criminalización de la lucha sociales de los campesinos y Trabajadores de Transporte. 5) Y La presentación de dos ante proyectos de leyes al Pte del Senado Fernando Lugo como respuestas a la solución estructural de los problemas históricos del campesinado.* 1) Proyecto de Ley que crea el Sistema Nacional de la Agricultura Familiar Campesina 2) Proyecto de Ley de creación del Ministerio de Desarrollo de la Agricultura Agricultura Familiar Campesina.

A través de la Ley de la Agricultura Familiar Campesina se trata de desarrollar POLITICAS PÚBLICAS con marcos legales normativos que generan PLANES; PROGRAMAS Y PROYECTOS como POLITICAS DE ESTADO con presupuesto blindado en el Presupuesto General de la Nación y no como proyectos de asistencia que depende de un crédito externo o de regalos de la cooperación internacional.

En este marco, se inició el proceso de elaboración participativa del Ante Proyecto de Ley de la Agricultura Familiar Campesina y la Creación del Ministerio de Desarrollo de la Agricultura Familiar Campesino como órgano institucional de su aplicación para llenar un vacío jurídico y una deuda histórica con el campesinado nacional, que hasta el momento no es aún considerado SUJETO JURIDICO de DERECHO sin lo cual no se puede avanzar a desarrollarse como SUJETO SOCIAL y SUJETO POLÏTICO en una sociedad más incluyente, inclusiva, justa, equitativa y solidaria. Se plantea la Ley como herramienta jurídica para la DEFENSA, el FOMENTO y el ARRAIGO de la Agricultura Familiar Campesina en el Paraguay.

En el Ante Proyecto de Ley se concibe a la Agricultura Familiar Campesina como un sistema social, económico, ecológico, político, cultural, espiritual y sicosocial. El SUJETO DE LA LEY es el Agricultor/a campesino y familias campesinas que están registrados en la Dirección General de registro nacional de la agricultura familiar (RENAF), que lleva adelante actividades productivas agrícolas, pecuarias, forestal y acuícola en el medio rural de manera sustentable con tenencia de tierra de hasta 50 Has.

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Así dice Camila Montesinos Urbina (Chilena), experta y estudiosa sobre la soberanía alimentaria en declaraciones a DEMOINFO Paraguay quien se encuentra en el país participando de un encuentro internacional con la CLOC Vía Campesina

La importancia radica en que la soberanía alimentaria es la única forma de garantizar que todos los pueblos del mundo van a tener alimentación de calidad y en suficiente cantidad.

Una alimentación disfrutable, la alimentación no es solamente comer además hay que disfrutarla, dice recalcando que la soberanía alimentaria es un principio de organización social que garantiza el alimento a todo el mundo.

No hay país en el mundo que pueda decir que es soberano en alimentación, quizás el que más se acerca a esta práctica es Cuba. Pero si hay experiencias desde las comunidades, desde las bases que intentan hacia la soberanía en su alimentación.

Montesino comenta que en base a estudios realizados por mucho tiempo sobre la agricultura es que en todo el mundo, bajo todas las condiciones de agricultura, sea de tipo industrial, tradicional, etc. en todo tipo de agricultura, la propiedad pequeña, ha sido y sigue siendo más productiva que la gran propiedad cuando se piensa en la producción por hectárea

Como ejemplo puso el caso de Europa donde los pequeños agricultores en promedio son en un 10 y 30 % más productivo por hectáreas que la agricultura a gran escala. Si se toman los rendimientos por hectáreas y por superficies son más productivos. En Centro América igualmente hay estudios que demuestran que la producción se podría triplicar en caso que toda la tierra cultivable esté en manos del campesino. Esa misma realidad se da en Brasil. Cuenta que en los rubros no solamente hortalizas, papas, maíz sino también en carne, huevos, cerdos, los campesinos son mucho más productivos que los sojeros.

El problema de la mejora en la condición de vida del campesino no es a causa de producción o productividad sino que el agricultor accede a muy poca extensión de tierra. Hay empresas forestales que tienen bajo su poder más de un millón de hectáreas de tierras. Una sola empresa tiene más tierras que todos los campesinos juntos, indicó la mujer.

El empresario puede producir 10 dólares por hectáreas y puede ganar cien millones de dólares por año y no necesita ser productivo en tanto el campesino que produce más pero no tiene tierras suficientes, ni siquiera le alcanza los precios ni encuentra mercados. El intermediario generalmente se beneficie de su trabajo. Si se asegura un mercado al campesino, con una buena producción de comida él estaría viviendo dignamente.

Para promover adecuadamente la soberanía alimentaria se necesita de una reforma agraria integral desconcentrar la tenencia de la tierra. América Latina es el caso más negativo en cuanto a la redistribución de la tierra. Con apoyo técnico, organización política, facilitando mercados el campesino tendría una mejor vida.

La traba está en la las grandes corporaciones, de los grande capitales donde se han dado cuenta que la alimentación es el gran negocio, donde por ejemplo se duplica a la ganancia del petróleo. La comida es un negocio que se puede evitar, la alimentación es un gran negocio apoderado por las transnacionales, afirma Camila

Por Dionisio Borda*

La agricultura es una actividad económica de alto riesgo por su fuerte exposición a los cambios del clima y a la volatilidad de los precios. El acelerado deterioro del medio ambiente y la creciente globalización de los mercados no hacen sino acentuar cada vez más su vulnerabilidad, principalmente para los pequeños productores del campo, quienes generalmente no tienen como defenderse de los choques externos.

La recurrente y compleja crisis de la agricultura familiar campesina en nuestro país entraña desafíos de políticas agrarias que vayan más allá de una simple respuesta a problemas de productividad y financiamiento. Su solución requerirá un abordaje integral y acciones coordinadas que garanticen la producción de alimentos y la generación de empleos para un sector importante de la población, cuyo debilitamiento y rápida destrucción tendría un alto costo económico, social y político.

En general, el desarrollo económico conlleva una migración rural-urbana, una tendencia de disminución de las pequeñas fincas y un mayor nivel de monetización de las actividades agrícolas, tanto por la presión del consumo como por la necesidad de incorporación de más tecnología. Frente a la debilidad de las políticas agrarias, a menudo se apela a la intermediación comercial y financiera rural para resolver parte de los problemas de las pequeñas fincas, pero estas soluciones crean mayor dependencia y vulnerabilidad, sobre todo cuando las fincas enfrentan situaciones adversas.

En nuestro país, la problemática de la agricultura familiar campesina presenta diferentes matices. En las dos últimas décadas hemos asistido a una expansión continua de la agricultura empresarial, principalmente sojera, con fuerte presencia de inversiones extranjeras. La reciente movilización de los sojeros ha dejado traslucir hasta qué punto, en los departamentos donde se realizó el tractorazo, los empresarios agrícolas han arrinconado a la antigua producción diversificada de la agricultura familiar campesina.

Desafortunadamente, no existen políticas agrarias de contrapeso que hagan posible la coexistencia de ambas formas de producción. El incumplimiento de las regulaciones medioambientales pone en dificultades a nuevos rubros de producción que no deberían estar expuestos a los agroquímicos. La presencia prácticamente nula del Estado en el apoyo a la agricultura familiar campesina hace que la competencia entre estas dos formas de producción termine con un saldo negativo, donde la destrucción de puestos de trabajo es más rápida que la creación de empleos, generando más desocupación y pobreza rural.

En otros departamentos con menos presencia de los agronegocios, la producción agrícola esta atomizada en fincas que tienen problemas de acceso vial de todo tiempo, situación que plantea dos complicaciones: falta de economía de escala y de facilitación de mercado. En estos casos, no existe suficiente volumen para comercializar en los centros de consumo más cercanos y los pequeños productores quedan en manos de unos pocos intermediarios o, simplemente, por problemas de caminos y transporte, no pueden sacar sus productos a los mercados.

En otras regiones, la agricultura familiar campesina ha encontrado respuestas en la producción de frutas y hortalizas. Pero, en estos casos, los productores están expuestos a los riesgos climáticos, encuentran dificultad para incorporar tecnologías apropiadas, tienen escasa disponibilidad de instalaciones post cosecha para regular la entrada de los productos al mercado, o reciben ayudas simbólicas de programas diseñados para la corrupción. Y, en muchas ocasiones, los nuevos rubros de producción promovidos por el propio Gobierno son sometidos a la dura competencia de productos importados o a fuertes caídas de precios.

En general, la agricultura familiar campesina necesita de más educación y formación técnica, principalmente mejor manejo de los aspectos comerciales y financieros de la producción para convertir las fincas agrícolas en unidades de negocio rentables y sustentables. En nuestro país no se observan esfuerzos serios del estamento político y del Estado para abordar la producción de la agricultura familiar campesina de forma integral y coordinada entre las diferentes instituciones agrarias del sector público, teniendo presente las diversidades regionales y los diferentes tipos de explotaciones agrícolas.

El nuevo modelo de desarrollo de la agricultura familiar campesina debería contemplar, por un lado, un arreglo institucional más integral y coordinado para el fortalecimiento y sostenibilidad de las unidades de producción a mediano y largo plazo; y, por otro, una articulación de políticas que contemplen el acceso a la tierra, la mejora de la productividad de los rubros de explotación de las pequeñas fincas, la capacitación y adopción de nuevas tecnologías, asistencia crediticia ágil para los planes de negocios y acceso a los mercados.

Debería, también, dotar a las pequeñas unidades campesinas de economía de escala para las compras y las ventas de las fincas a través de sistemas de cooperativas de producción y consumo, privilegiando la seguridad alimentaria, la productividad y el ingreso familiar. Asimismo, la estrategia de negocio debería, por una parte, combinar los ingresos de la producción y de la transformación de productos de la finca, de las labores fuera de la finca, de las ventas como proveedores del Estado y de los trabajos de construcción y mantenimiento de las obras públicas rurales. Y, por otra, contemplar la gestión de riesgo a través del seguro agrícola y de subsidios frente a factores exógenos adversos.

El financiamiento de la agricultura familiar campesina es necesario, posible y justo, pero debería responder a un nuevo modelo que supere sus actuales restricciones y crisis recurrentes, que garantice la seguridad alimentaria del campo y de la ciudad, permita generar empleos dignos y contribuya a acortar la brecha de la desigualdad rural.

*Ex ministro de Hacienda

Este artículo forma parte de la edición N° 51 de Economía y Sociedad, publicación perteneciente al Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP)

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En Itapúa hacia la localidad de Carlos Antonio López y sus alrededores los pequeños agricultores perdieron 250 mil kilos de pomelos consecuencias de las intensas lluvias registradas en este año. En la finca se pudrieron y eso representa como cien millones de guaraníes de pérdidas para productores, dice el señor Virginio Benítez, dirigente del Movimiento Agrario Popular