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Escuche audio:IMG-20150813-WA0005Ireneo Vega, del Comité Oñoirû hacia el nordeste del departamento de Itapúa, en diálogo con Nadia López de la radio campesina “Yvytu Pyahu”, destacó la tarea colectiva entre comités de agricultores para mejorar la producción de Ka’a.

Así se dieron cuenta de la necesidad de aumentar el volumen, ampliaron el Barbakua (una maquina para la elaboración de la Yerba Mate). A partir de ese momento abarataron los costos y se favorecieron a más productores.

Escuche audio:11855644_877589935610826_7107750088331210790_n11825608_877590055610814_8102402230224702720_nLa yerba cultivada agroecológicamente es un rubro que está ganando terreno en el consumidor promedio. Sin glifosato ni ningún otro agrotóxico, el comité Oñoirũ del distrito de Edelira (Dpto. de Itapúa) está ahora en plena cosecha de 3.000 kilos de yerba mate bruta, de los cuales se espera un resultado exitoso de 1.400 kilos de producto elaborado.

Es un proceso trabajoso que nos recuerda aún los sufrimientos del mensú de Barrett en “El dolor paraguayo”, pero la gente del campo está acostumbrada al trabajo sin reparos y de sol a sol.

Don Ramón Benítez es uno de los fundadores del Comité Oñoirũ, que se creó en 1986. Él nos explica el proceso de secado y depósito de la yerba: “A los 4 años ya se puede cosechar la yerba mate, pero recién a los 6 empieza a dar todo su rendimiento”. Don Ramón nos cuenta que una vez realizado el corte o quebrada en la plantación, hay que estacionar la yerba, secarla y guardarla en bolsas en un galpón o depósito.

El comité Oñoirũ posee además una plantación de caña de la que producen azúcar moreno, y una huerta comunitaria que sirve también como espacio de investigación científica ya que en ella se estudian los procesos de recuperación del suelo con prácticas agroecológicas y el rescate y reproducción de semillas nativas y criollas.

Texto: Conamuri – Radio Yvytu Pyahu

Escuche audio: 11224580_1475875389375206_8238397157584302394_nLa Coordinadora de Organizaciones Campesinas e Indígenas COCIP viene desarrollando una serie de encuentros zonales, distritales y departamentales con el fin de socializar en las bases un anteproyecto de ley donde se pretende fortalecer la agricultura campesina e indígena.

Ester Leiva, coordinadora de la COCIP, explicó que el proceso de socialización de la iniciativa sigue su curso. El último fin de semana estuvieron por el departamento de Canindeyú, y este viernes 14 y sábado 15 de agosto estarán por el departamento de Concepción.

Se visita las bases donde se presenta el documento, se aborda y se analiza con los compañeros quienes de esa manera presentan sus sugerencias y aportes, dijo la mujer significando la necesidad de una ley que de protección jurídica a la agricultura campesina e indígena, últimamente muy amenazada de extinción ante el avance del agronegocio.

La serie de reuniones concluirá con una gran movilización en Asunción el próximo 13 de octubre. Se defiende lo que es propio de la agricultura campesina e indígena, potenciando la agroecología, la agricultura campesina e indígena es una causa nacional, dijo igualmente Leiva.

La Coordinadora de Organizaciones Campesinas e Indígenas del Paraguay – COCIP – es una organización de Tercer Grado (Confederación de organizaciones), de carácter autónoma, integrado por organizaciones campesinas, indígenas y populares de carácter nacional y regional, cuyo objetivo principal es la de impulsar los procesos organizativos y de lucha conjunta, en la línea de la unidad y de articulación entre las organizaciones que las integran, para reivindicar y promover políticas públicas favorables para el sector al cual representa, a través de la Reforma Agraria Integral (acceso a tierra, con un modelo de asentamiento y organización); y la promoción de un modelo de desarrollo productivo integral sostenible y otros derechos humanos fundamentales.

Está integrada por 5 organizaciones campesinas de carácter nacional y una Mesa Indígena. Las conforman: Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (CONAMURI), Organización Nacional Campesina (ONAC), Central Nacional de Organizaciones Campesinas Indígenas y Populares (CNOCIP), Coordinadora de Trabajadores Campesinas y Urbanas (CTCU), Organización Campesina CULTIVA Paraguay y la Mesa de Articulación Indígena del Paraguay MAIPy, que a su vez articula a 7 organizaciones indígenas de la región oriental. La COCIP se articula inicialmente en julio del 2009.

10411170_877420528961100_5466492446322027898_nDel viernes 7 al domingo 9 de agosto pasado, en Repatriación del departamento de Caaguazú se realizó un capítulo más de la Escuela de Agroecología de Conamuri.

Participaron jóvenes militantes de los departamentos de San Pedro, Caaguazú, Alto Paraná, Itapúa, Guaira y Central. Acompañaron en esta ocasión las y los estudiantes del IALA Guaraní (Instituto Agroecológico Latinoamericano) de las bases de Conamuri, quienes compartieron sus saberes y técnicas solidariamente, y ayudaron en las tareas de la producción.

Nadia López, de la radio campesina e indígena “Yyvytu Pyahu” de Caaguazú, dialogó sobre el tema con Josefina Ruiz Díaz del Asentamiento “Primavera Real”, una de las participantes quien destacó la función de las plantas medicinales como parte de la agroecología. Además dijo que con el intercambio de conocimientos y las sabidurías se fortalecerá la recuperación de las semillas nativas y criollas.

11825684_10207846968237861_9015987781905835653_nLa altura del río Paraguay en el puerto de Pilar en leve descenso. El Prof. Fabián Ojeda, integrante del Comité de Emergencia Distrital en diálogo con radio educativa y comunitaria Patria Soñada expresa que el Departamento de Ñeembucú tiene características bastante peculiares y particulares en relación a otras zonas del país, los pronósticos son alentadores en relación al río Paraná, por ejemplo en los últimos tiempos está descendiendo de nivel, no todavía en la dimensión que se espera pero que pueden considerarse normales.

En el salón de actos Padre Domiciano Ramírez de la Gobernación de Ñeembucú, se desarrolló una reunión informativa por parte de la Academia Diplomática y Consular “Carlos Antonio López”, dependiente el Ministerio de Relaciones Exteriores, con relación al VIII Concurso Nacional de Oposición y Méritos para el ingreso a la carrera Diplomática y Consular. Esta reunión se ha desarrollado, con la presencia del asesor de la academia, Sr Juan Ramón Cano Montanía y la Sra. Claudia Rolón Ozuna, Tercera Secretaria que ingresó por Concurso Nacional de Oposición y Méritos y autoridades de diferentes instituciones de Pilar

Texto: Rita Marecos

Soja1-646x366Asunción, 11 de agosto (BASE IS)- El pasado 24 de julio Base Investigaciones Sociales presentó en el Archivo Nacional “Ciudadanía de papel: derechos humanos en comunidades campesinas”. La abogada especialista en derechos humanos, Milena Pereira, analiza los principales problemas en su libro recién publicado “Ciudadanía de papel”.El material es una investigación de Pereira sobre el cumplimiento de derechos elementales de familias  agricultoras de cuatro departamentos de Paraguay.

El material tiene tres grande apartados, el último busca identificar, de todos los problemas, los principales que más impacto tienen sobre los derechos de campesinas y campesinos en Paraguay y que muchas veces determinan la expulsión territorial de las familias rurales. La autora menciona cinco: la falta de mecanismos que garanticen precio justo a los productos campesinos; la falta de políticas de protección de comunidades frente a las fumigaciones con agrotóxicos;  la falta de garantía del derecho a la salud de personas campesinas; la actual política estatal de educación a niños y niñas campesinos; y  la falta de instituciones estatales que garanticen el cumplimiento de los derechos del campesinado.

“La falta de garantía de precios justos a los productos campesinos promueve el empobrecimiento de estos hogares; la falta de garantía del derecho a la salud aumenta los riesgos de muerte y de ruina económica de las personas campesinas”, dice. Y sigue sosteniendo que “…y la desprotección frente a las fumigaciones con agrotóxicos estimula la emigración forzada del campo a las ciudades, facilitando el avance del agronegocio; en el caso de la política educativa hacia las niñas y niños campesinas, la misma contribuiría a disolver las posibilidades de desarrollo futuro de las comunidades”, resume..
De todo este análisis, la autora señala que el Estado paraguayo está cometiendo omisiones constitucionales, pues todos los mencionados derechos son elementales dentro de la Constitución Nacional.

Precio, fumigaciones, salud, educación y garantías

Que el Estado debe establecer y organizar los precios justos para los productos campesinos se establece en el artículo 115 de la Carta Magna. En la realidad, este escenario es manejado por actores como los acopiadores e intermediarios, que abusan de la dependencia existente por parte de las familias campesinas.

Sobre las fumigaciones, Pereira analiza que la actuación del Estado ante conflictos ambientales-sociales se resume a negar la existencia de tales problemas: “Se trata de un riesgo ambiental que el Estado pretende desconocer y respecto del cual omite tomar precaución alguna, incluso con relación a las personas en situación de mayor vulneración…”

“La exclusión prácticamente total del campesinado de la seguridad social, contribuye a acentuar esta vulnerabilidad, ya que se pasa a depender exclusivamente de las prestaciones del sector público de salud”, analiza sobre el derecho a la salud. Sus estudios de campo le hacen concluir que en esa esfera son la falta de acceso(vial, de servicios) y de medicamentos lo que más se sienten.

El otro gran problema es el acceso de niños y niñas a un derecho a la educación adecuada para su realidad. La actual instrucción que se desarrolla en las aulas rurales se  caracteriza por la falta de equidad, pertinencia, relevancia y la condiciones alarmantes de trabajo de los docentes. “ Nuestro currículum es para otra realidad”, “Para los niños es una vergüenza ser campesinos”, son algunas frases que dibujan el escenario de la instrucción en el campo.

Por último, la autora reflexiona sobre la desprotección institucional del Estado hacia el campesinado. “La cultura campesina se encuentra negada por el Estado y , por tanto, no existen agencias dentro del mismo que tengan la función de adecuar las políticas públicas a la realidad campesina y garantizar su efectiva ejecución para ese sector poblacional”, dice. O como resume uno de los entrevistados durante el trabajo en terreno, “No hay un modelo de dar respuesta al campesinado”.

Fuente: BASE IS