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La agenda y las demandas del 8 de marzo paraguayo, paro de mujeres en el día internacional de la mujer, no contemplaban ni una sola referencia (directa e indirecta) al tema enmienda y/o reelección.

Entre 5 mil y 10 mil personas en el centro de Asunción, que marcharon convocadas autogestionadamente por los feminismos paraguayos, excluyeron de sus principales preocupaciones algo que la prensa, toda la prensa, ha querido convertir en un tema país, pronunciándose tanto a favor como en contra: la reelección. Otras cosas, más importantes y más reales, lograron mover a la ciudadanía que se mueve en el país: por el fin al acoso sexual a las mujeres, por igualdad salarial, por el fin a los crímenes de odio contra las mujeres trans, a favor de la despenalización del aborto, por el fin de la protección judicial al machismo imperante, etc., etc. Lo más cercano al tema electoral en estas demandas fue la exigencia de paridad real democrática para una representación igualitaria en los espacios políticos de decisión. Pero de enmiendas y reelecciones, nada de nada.

Los feminismos paraguayos han sabido leer bien las demandas reales de nuestra sociedad, o al menos de una parte importante de ella, y han sabido discriminar qué demandas no son reales, sino inducidas por la industria de la entretención informativa. Una de estas demandas inducidas, provocadas, de la cual nos quieren persuadir de que importa, es el tema de la reelección. La reelección forma parte de la agenda política electoral 2017-2018 de los principales grupos políticos de nuestro país en cuanto a dimensión electoral se refiere, pero no forma (de hecho, ya no logró formar) parte de la agenda social de Paraguay. Esa distancia entre la agenda de los intereses político electorales –que siempre esconden intereses más lucrativos– y la agenda social de las comunidades que conforman Paraguay ha quedado de manifiesto en la amplia convocatoria del 8M tanto en Asunción como en el resto del país.

La presión mediática para hacer del tema reelección algo más que una información reiterativa, aburrida y cansadora, no ha tenido éxito. Al contrario, lo que ha logrado es, a esta altura, un desinterés social por el tema. La reelección, como tema, ha perdido no solo público, sino también credibilidad. Algo hiede en ese tema y la sociedad paraguaya ha olido eso y se hecho a un lado, un lado que la élite político-mediática no quiere, ni puede, ni debe (por ir en contra de sus intereses) mostrar.

La reelección, enmienda y discusión constitucional son temas que permiten invisibilizar las muchas otras preocupaciones que afectan a la sociedad paraguaya, que van desde el imperio de una concepción mafiosa de las relaciones comerciales y económicas en el país que se manifiesta en la forma en que se administra justicia, se resuelven problemas, se encaran destituciones de gobernadores, se involucra al país en el extractivismo minero y se le hace parte del tráfico internacional de divisas hasta la opresión hacia los pobres y las pobres, del campo y la ciudad, a quienes se les priva constantemente –es una política pública por defecto– de la más mínima posibilidad de autogestionar su vida: en el campo, privándoles del derecho a la tierra; en la ciudad, privándoles del derecho a la vivienda y el territorio.

La opresión político-económica, cuyos efectos marcan la agenda social del país, no solo se restringe a los pobres del campo y la ciudad. También tiene como objetivo estresar económica, social y culturalmente a la heterogénea clase media del país. En el Gran Asunción, los procesos de gentrificación los sufre esta clase media y no los pobres, quienes viven los clásicos procesos de erradicación forzosa y desaparición física de los territorios (como en barrio chino de la Chacarita y actualmente sobre los barrios en los cuales se construirá la ampliación norte de la Costanera). La gentrificación en Asunción se hace mediante un alza desmedida de los alquileres en los barrios céntricos y tradicionales, la expulsión de los y las inquilinas, la construcción de edificios para oficinas, comerciales y de departamentos en los espacios que antes ocupaban viviendas de alquiler, así como la transformación del centro de la ciudad en un vivero de hostales, hostels y hotelitos para mochileros, turistas de todo tipo y visitantes de paso, lo cual contribuye a aumentar al mismo tiempo la demanda de alimentos generando un alza especulativa en ellos en las despensas y almacenes de barrio, como el desalojo de casas que servían para el alquiler por parte de familias asuncenas. Es decir, a las asuncenas de clase media por un lado no se les deja dónde vivir en Asunción y por otro lado se les cobra cada vez más caro por vivir en esta ciudad. Esto, que está en la agenda social país, no es parte de la agenda mediática en tanto los intereses mediáticos e inmobiliarios coinciden en sus actores. Es solo uno de los ejemplos de temas invisibilizados por el show de la reelección.

Show, pese a los muy interesantes análisis, argumentos y supuestos que tanto a favor como en contra de la reelección se han dado, y si esa relección es posible ahora, mañana o nunca, y por qué vía debe intentarse, si oral, intravenosa, intramuscular o rectal. Show, pese al esfuerzo de la inteligentsia paraguaya por tratar de comprender y hacernos comprender este tema, show pese y por ese esfuerzo.

Show y entrenamiento, porque lo que se ha querido hacer, y se viene haciendo desde y con el golpe de Estado parlamentario de 2012, es venir haciendo partícipe a la sociedad paraguaya de la agenda y temario político elitista mediante, valga la redundancia, golpes, shows y shocks que nos hagan, como pueblo, preocuparnos de cualquier asunto, menos del hambre que sufrimos, los envenenamientos que vivimos, las erradicaciones que no nos dejan dónde vivir y las alzas que consumen nuestros sueldos de miseria. Mediante golpes de Estado, secuestros, reelecciones, masacres de campesinos en realidad, como en Marinakue, o en amenaza como en tantos lugares. Los shows y shocks que cada tanto nos da la élite paraguaya dan para una larga lista solo considerando desde el 15 de junio de 2012 hasta hoy.

Entrenamiento también para el pueblo, para que se acostumbre a un estado de tensión permanente e inseguridad constante y no pueda, no tenga tiempo para pensar su vida y sus miserias. Entrenamiento también para la militancia política, alargando los periodos de tensión electoral, para alejarles de la posibilidad de plantearse estrategias y proyectos y solo se queden en el entusiasmo agotador y permanente del electoralismo puro y duro, que lo mismo está hecho para no pensar sus vidas y sus miserias.

Por cierto, ese pan de miedo que la prensa nos quiere obligar a comer no siempre da resultados y la distancia entre la agenda de la élite paraguaya y la agenda social se hace patente como este 8 de marzo, con la convocatoria de los feminismos.Porque el hambre es una vivencia real y no imaginada para el pueblo paraguayo, la falta de tierras es un miedo y una realidad para el campesinado paraguayo, el despojo es una realidad permanente para las naciones indígenas en Paraguay, los barrios desalojados de sus habitantes y sus culturas son vivencias actuales para las comunidades urbanas de clase media de este país, y el contante desalojo y erradicación forman parte del hambre de territorio permanente de los y las pobres urbanos de este país y el hambre de indignación, rabia e injusticia por el acoso a las y los crímenes de odio a las mujeres forman parte intrínseca del cotidiano de las mujeres cis y trans de este país.

¿Y toda esa hambre con qué quiere taparlos la agenda política electoral elitista de Paraguay?  Con caldo de reelecciones, enmiendas y reformas constitucionales, con eso.

Pelao Carvallo, 9 de marzo de 2017

 

 

 

 

 

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Es lo que destaca, Fátima Aguilar, una de las voceras del colectivo de organizaciones de mujeres autoconvocadas destacando el éxito de las movilizaciones en Paraguay el pasado 8 de marzo.

Paraguay fue uno de los 54 países que se adhirieron este pasado miércoles 8 de marzo al paro internacional de mujeres, protagonizado por colectivos feministas y mujeres autoconvocadas de todo el mundo en rechazo de la desigualdad entre hombres y mujeres, y de la violencia machista.

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Bernarda Pesoa, Secretaria de Relaciones de la Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas – CONAMURI dijo que el principal daño que sufren las mujeres indígenas es la discriminación dentro y fuera de sus comunidades. En una entrevista con Radio San Roque González de Ayolas – Misiones, Pesoa puntualizó que dicha situación pone de manifiesto la brecha de desigualdad en el ejercicio de los derechos humanos de los pueblos indígenas, en relación al resto de la población. “La falta de acceso a la justicia hace que estadísticamente encabecemos la lista de mujeres violentadas en sus derechos” dijo Pesoa. “No vemos la intención de las autoridades en dar cumplimiento a los derechos humanos específicamente de las mujeres indígenas” añadió.

La discriminación excluye a las mujeres indígenas de la sociedad a pesar de la espectacularidad en los últimos datos presentados por el INDI, dijo la dirigente. Considera necesario que la persona que este frente al Instituto Paraguayo de Indígena (INDI) provenga del sector, que no esté contaminado ni relacionado con sectores políticos.

Según datos oficiales, del total de 116.000 nativos censados este año, un 76 % viven en situación de pobreza extrema.

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En el marco del día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, este 8 de marzo en Paraguay se realizan una infinidad de actividades a fin de denunciar, entre otras cosas, el machismo, la desigualdad, los feminicidios, de que son objetas. Rosy Muñoz, de la radio campesina OCN Comunicaciones de Belen en el departamento de Concepción preparó un informe especial al respecto.

Dialogó con la señora Florinda Pérez, lideresa de la Organización Campesina del Norte –OCN- quien expresa su total adhesión al paro de mujeres. Dijo que la lucha es la única herramienta de las mujeres para hacer escuchar su voz de protesta y exigir sus legítimas reivindicaciones. Si bien hay normas a favor de la mujer en la práctica no se cumplen, las mujeres seguimos siendo explotadas dijo.

En tanto la señora Andreza Muñoz, igualmente integrante de la OCN dice que el derecho de la mujer está escrito en la ley pero en la práctica nada se cumple. Aumenta la violencia familiar por eso es necesaria manifestarse, indicó.

Finalmente Celedonia Perez, otra luchadora de la OCN señaló que la mujer a pesar de estar presente en la casa, en la organización sigue siendo vista como objeto y no como sujeta de derecho.

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La señora Aida Martinez, lideresa del departamento del Guaira, una de las manifestantes en Asunción en el marco del Paro Internacional de Mujeres Trabajadoras, en contacto con el señor Roque Rodriguez de la radio comunitaria “Manduarâ” de la Colonia Independencia, afirmó que las mujeres una vez mas salen a manifestarse reclamando sus derechos.

Somos productoras por ende exigimos que se nos respeten, dijo la mujer campesina

 

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La señora Elida Giménez, una de las madres de Guahory – distrito de Tembiaporâ – del departamento de Caaguazu, indicó que están sumamente preocupadas porque sus hijos aún no acudieron a la escuela porque aun hay dificultades en el proceso de recuperación de las tierras en la zona. Están aguardando respuestas del Ministerio de Educación. La mujer igualmente mencionó que igualmente participan de las actividades en el marco del Paro Internacional de Mujeres.

El 15 de septiembre pasado unas 200 familias campesinas fueron desalojadas y perdieron todo lo que tenían tras un violento operativo policial financiado por grandes productores de la zona. La colonia Guahory está ubicada en el distrito de Tembiaporã, departamento de Caaguazú, aproximadamente a 270 kilómetros de Asunción.