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Referentes de organizaciones de la sociedad civil y cultural de Paraguay se entrevistaron ayer por la mañana con el presidente del Congreso, Fernando Lugo, para expresar el apoyo a la iniciativa de ley y para exigir que el Legislativo la promulgue.

Se trata de una articulación de personalidades del arte, la cultura, las ciencias, la investigación, la literatura y trabajadores de distintos sectores, que se consideran comprometidas con la justicia social de Paraguay.

Participaron de la audiencia Mirta Barreto, Luis Ortiz, Carlos Flecha, Pali Kurtz, Chondi Paredes, Chiquita Barreto, Ticio Escobar, Silvio Rodas, Ricardo de la Vega y Teresa González Meyer, en representación de cerca de 300 personas e instituciones que firmaron una nota con los pedidos.

Explicaron al titular del Congreso y a la prensa que están a favor de la promulgación de la ley, porque la misma está relacionada con derechos elementales de las familias agricultoras. También manifestaron el rechazo al veto presidencial.

Expresaron su preocupación por el escenario de estigmatización y racismo que se generó en las últimas semanas y señalaron que lo que está amenazada en este momento es la sobrevivencia del campesinado, un actor social estratégico que alimenta al resto de la sociedad paraguaya y expresa la cultura nacional.

“Obviamente, el subsidio no es la solución para los innumerables problemas campesinos derivados del histórico despojo y la falta de políticas públicas. Es, sin embargo, el punto de partida que debe ser complementado con infraestructura y servicios, asistencia técnica, créditos, mercados”, dice la nota que entregaron.

Fernando Lugo valoró la presencia de estos sectores en el actual debate y dijo que el proyecto de ley está técnicamente bien hecha, que es viable. Dijo que tratarán de llamar a sesión cuanto antes porque ya no se le puede hacer esperar a los campesinos. “Ojalá tenga una salida digna” , dijo.

 

Fuente: BASE IS

El grupo de campesinos movilizados esta mañana nuevamente no pudo marchar, incluso sin sus palos , como parte del proceso de negociación con la policía. Pero luego, las fuerzas de seguridad dicen que está vigente la ley del marchodromo, por tanto sólo se puede marchar pasado las 19 horas.

Se cumplen 32 días de la presencia campesina en Asunción

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750d534e-b853-4a43-841a-74dbc22ab770Lucio Godoy, del asentamiento “Bello Horizonte” ubicado en la compañía Rolon en el distrito de Caraguatay del departamento de la Cordillera comenta que él junto con otros 17 personas fueron procesados y ahora soportan un juicio oral y público, consecuencia de la lucha realizada por acceder a un pedazo de tierra.

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Foto: RTV

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Tras aprobarse una política determinada como los subsidios, hay que conseguir los fondos.

Para el economista Luis Rojas, el Estado paraguayo necesita recaudar más, sería conveniente recomendar por el ejemplo el impuesto a la soja, aumentar otros como el impuesto inmobiliario o el impuesto a la renta de las empresas, bajar la evasión. “O sea de dónde conseguir nuevos recursos hay”, dice.

Otra medida que los gobiernos recurren para conseguir más fondos es el endeudamiento y en el caso del presidente Horacio Cartes bajo su gobierno el Estado viene endeudándose entre 600 a 700 millones de dólares por año y parte de ese endeudamiento incluso no está utilizado, se encuentra depositado en el Ministerio de Hacienda o en el Banco Central del Paraguay BCP, dinero que todavía no se utilizaron que bien podrían destinarse para el subsidio a las familias campesinas, afirma Rojas

Otra forma para fondear el subsidio campesino sería la de reorientar partidas presupuestarias para este fin, por ejemplo ver los aportes realizados a los Partidos Políticos que con el tiempo se nota que es un recurso económico que no reditúa mucho a favor de la ciudadanía.

También podría analizarse la posibilidad de la utilización de los fondos del Fonacide, donde probablemente hay mucha plata que se está mal utilizando, entonces ese dinero se podría reprogramar y redireccionar para el subsidio campesino

Rojas asegura que el Estado dispone de Dinero suficiente, tiene recursos para costear subsidios mas todavía considerando que muchos de los fondos públicos se mal utilizan, lo que hace falta es voluntad política. “El tema es, queremos o no apoyar a los campesinos”, puntualiza

Otro ejemplo que el economista colocó de cómo el Estado dispuso de partidas presupuestarias para responder a las demandas es el caso del programa “Tekoporä” que en un principio no tenía los fondos necesarios y se consiguió el dinero para satisfacer a sus compromisos. En el caso del programa de Adultos Mayores tampoco se tenían partidas presupuestarias suficientes y de igual manera se consiguieron los fondos. Es la misma dinámica que se hacen para otros programas del Estado como las políticas de viviendas o construcción de caminos

El monto previsto para el subsidio a campesinos, un poco mas de 30 millones de dólares, es una cifra infirma considerando el presupuesto global manejado por el Gobierno. En materia de endeudamiento en los últimos tres años, bajo el gobierno de Cartes, el Estado se endeudo en el orden de los tres mil millones de dólares.

Un último ejemplo que Rojas pone para analizar de dónde saldrán los fondos para el subsidio campesino son las ejecuciones presupuestarias de las instituciones estatales, donde algunas ni siquiera, a esta altura del año, llegan al 50 por ciento. En las entidades públicas hay remanentes que podrían ser re direccionados para esta finalidad, indicó

(Por Julio César Benegas Vidallet) Solo el 6 por ciento de las tierras cultivables pertenece a las familias campesinas. El resto está usurpado por la ganadería intensiva extensiva, las semillas trasgénicas, noreste, y ahora el arroz mecanizado avanza, en el Sur, contaminando arroyos, manantiales con sus fumigaciones y desechos que envían a los ríos y cauces naturales.

En ese 6 por ciento se produce el 60 por ciento de lo que comemos: maíz, poroto, hotalizas, mandiocas, poroto manteca. Hoy, la mayoría de la gente en el campo le debe a financieras privadas que han visto en sus tierras una garantía para especular con ellas, venderlas a sojeros y arroeceros, principalmente. Más del 30 por ciento de nuestra población vive en el campo y solo el 2 por ciento de la población del país es propietario del 90 por ciento. El mundo campesino, con sus pequeños bosques, sus arroyos, sus humedales, sus azadas y sus bueyes, está en extinción.

Asistimos a la última etapa de destierro masivo para que esa otra forma de organización del capital, altamente mecanizado, que utiliza poquísima mano de obra y que procesa nada la materia prima, avance por los últimos rincones donde viven comunidades indígenas y campesinas. Ese mundo, tal cual, no pasa ni podrá pasar de las herramientas feudales como la azada y el machete, al manejo de la tecnología.

Esta se ha concentrado en las grandes empresas de silos y tractores, y llanos inmensos de pasturas, lejos del antiguo mundo rural. En ese mundo las rutas se hacen pensando en el transporte de sojas y ganados, la seguridad se organiza para defender a los colonos brasileros que actúan de infantería de grandes grupos de capitales como los Favero, los Zucolillo, los Cartes, en línea de acumulación que tiene a Montsanto, Cargill, Bunge, Sigenta a la cabeza.

A este modelo el gobierno, las corporaciones y sus grandes medios llama progreso. Lo que es destierro, desahucio es progreso, es desarrollo, es nambre. Sus perifoneros se ponderan foros el crecimiento económico en el país, sus voceros hablan de la buena salud de las finanzas, de lo bueno que es endeudarse con la banca de Nueva York, alquilar por migajas el predio de Radio Nacional o el Puerto de Villeta.

Como se trata de una avanzada territorial, es decir, el territorio que queda es el que ocupan los campesinos, éstos aparecen como los malos de la película, los haraganes, los retrasados, los que no saben luego cómo manejar su dinero y su producción. Entonces, se les enseña educación financiera en módulos que favorecen la posibilidad de convertir en activo financiero sus tierras, como cualquier otro activo, como un auto o una moto.

El actual gobierno lleva adelante un programa que se denomina sembrando oportunidades, negando hablar con las asociaciones, con los comités de productores y con las organizaciones de base. Cada cual debe vérselas solo,sólo con el Estado,con las financieras,con el mundo. Así ya han logrado que la mayoría de los créditos ya sea con financieras privadas que saben que ellos no tienen capacidad de devolver la plata. Saben y por eso le dan. Lo que quieren es justamente eso, que no puedan pagar para quedarse con sus tierras y venderlas a los sojeros, a los narcoganaderos. Por ahí va la cosa. “No sé si me entendés”, he’i Ulises Silva M.

 

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Comunicado de la CONAMURI 

Se cumple el 5° aniversario de la masacre de Curuguaty. Cinco años de heridas todavía supurantes merced a un golpe de Estado que truncó un proceso por el cual la sociedad paraguaya empezaba a involucrarse protagónicamente en los asuntos públicos. Un lustro de injusticias para los sin tierras de Marinakue que vieron sus sueños ser sepultados aquel 15 de junio de 2012 tras las detonaciones de armas automáticas.

En este aniversario, la memoria se detiene para mirar el camino andado, uno construido con el apoyo de muchas organizaciones, articulaciones, colectivos nacionales e internacionales, y también individualidades, que se han conmovido y solidarizado ante la certeza del absurdo que constituye todo el proceso judicial que llevó a la condena a 11 campesinos y campesinas y ningún solo oficial de la Policía siquiera investigado.

Familiares, sobrevivientes, presas y presos políticos y los gremios de acompañamiento han sabido gritar por todo el orbe en el nombre de la justicia y la razón, han sabido acusar con fuerza a los detentores del poder real que se esconden entre siembras artificiales, en los montes pelados, o bien allende las fronteras patrias o enclavados en el pasado reciente y nunca muerto: esa oligarquía escondida en tierras arrasadas por la dictadura del latifundio, y estamos hablando de al menos 8 millones de tierras malhabidas.

Desde la Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas Conamuri queremos hoy recordar que las víctimas no fueron solo 17 personas: la lista se engrosa con el dirigente Vidal Vega, cuyo asesinato sigue latiendo impunemente; con la madre del joven campesino caído Luciano Ortega, doña Dominga Mora, quien murió de cáncer poco más de tres años después de la tragedia que enlutara el resto de sus días. Víctimas no mortales son también las viudas y sus hijos e hijas que no encuentran consuelo ante tanta barbarie, atropellos, tanta locura, ambición y desigualdad social. Víctima, igualmente, es la propia comunidad de Marinakue, ya que sobre ella se urdió un plan macabro para devastar los lazos familiares que daban sustento al reclamo colectivo de las tierras usurpadas por los Riquelme.

No podemos olvidar las balas que no rindieron cuenta, el silencio del helicóptero, las banderas negras allí donde estaba incrustada la esperanza, las huelgas de hambre, los nacimientos que se han dado en el cautiverio de madres presas, los encadenamientos frente al hospital militar, los desmayos en sala de juicio, la azada que esperó junto a la semilla recién plantada, el futuro negado a todo un país.

Tampoco olvidamos, ni por un segundo, que los asomos de una primavera democrática se cortaron con la reacción desproporcionada de las fuerzas represivas en Marinakue, en el marco de la criminalización de la lucha por la tierra y el terrorismo de Estado que obstruyó todo el tiempo el procedimiento judicial.

Recordamos todo esto no solo como ejercicio de la memoria sino más bien como una renovación del compromiso que hemos asumido con la causa Marinakue, la cual no descansaremos hasta verla coronada por el alcance de la justicia, por la adquisición de las tierras y por el sello de la libertad.

¡Por Justicia, Tierra y Libertad!

Marinakue, Pueblo Mba’e!