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imagesPara este miércoles 29 de octubre se prevé un encuentro en la localidad Teniente Irala Fernández, del departamento de Presidente Hayes, a casi 400 kilómetro s de Asunción, del cual participaran representantes de la Secretaría de Emergencia Nacional, autoridades departamentales y locales, según indicó el intendente de la mencionada localidad el señor Ramón Zavala, en declaraciones a la Radio Indígena “Dos Cocos”.

El objetivo es analizar la situación por la que están atravesando la población del Chaco Central, en especial comunidades indígenas, quienes ya sufren las consecuencias de la falta de lluvia.

Zavala, quien no se mostró muy favorable por la eventual declaración de emergencia porque la medida no responde a la expectativa, señaló que funcionarios de la Municipalidad hace más de un mes acarrean agua a los poblados indígenas a fin de paliar las necesidades de los nativos. Adelantó que hay una posibilidad cierta de implementar un proyecto de alimento por trabajo.

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10730159_740849492618205_4027360669406953067_n“¡Somos Indígenas, somos Campesinas, hijas de la Tierra y de la Vida, en lucha por nuestro Territorio y por la Soberanía!”

La Conamuri celebró el 15 de octubre pasado un aniversario más de vida organizativa, acompañando a las mujeres del campo en la construcción de una sociedad basada en igualdad y sin violencia, defendiendo la producción sana y agroecológica en la que se sostiene la agricultura campesina e indígena y apostando a la solidaridad entre todos los trabajadores y trabajadoras.

El Congreso Nacional tendrá lugar del 18 al 20 de octubre, en el local de Funcionarios de IPS Asociados (FIPSA) y espera la participación de mil mujeres provenientes de 11 departamentos del país, además de la presencia de delegados y delegadas de organizaciones nacionales e internacionales.

Por este medio, invitamos a los profesionales de la prensa a cubrir tres momentos de nuestro programa:

Sábado 18, a las 15:30 h: Acto de apertura del Congreso.

Domingo 19, a las 20:30 h: Celebración por los 15 años de Conamuri (festival artístico y cultural).

Lunes 20, a partir de las 7 h: Marcha que partirá desde FIPSA hacia el micro-centro con la consigna: “Lucha contra las políticas privatistas y criminalizadoras de Cartes y por la construcción del Congreso Democrático del Pueblo”

Números de contacto:

Alicia Amarilla: (0982) 537-627

Cyntia González: (0982) 821-484

DSC04306La Mesa de Articulación Indígena del Paraguay (MAIPy), integrante de la Coordinadora de Organizaciones Campesinas e Indígenas del Paraguay COCIP, al recordarse un año más del descubrimiento de América, dieron a conocer un manifiesto a la opinión pública e internacional donde significan que siguen sufriendo las mismas agresiones  desde hace mas de 500 años.

En cuanto al Paraguay, los habitantes originarios denuncian el alarmante deterioro de sus condiciones de vida, en gran medida debido a la apropiación y usurpación arbitraria de sus tierras y territorios ancestrales.

Además denuncian la destrucción de sus bienes comunes naturales, la amenaza constante a su propiedad al igual que el sistemático avasallamiento y envenenamiento de las comunidades indígenas por parte de grupos opresores como los ganaderos, sojeros, empresarios, políticos y multinacionales.

La Mesa de Articulación Indígena del Paraguay, entre otras cosas, exige el reconocimiento y respeto por parte del Estado y la Sociedad Paraguaya, del derecho social, político, económico y cultural de los pueblos indígenas.

También reclama la recuperación y restitución de las tierras y territorios ancestrales al igual que la intervención y castigo de los culpables, cómplices y encubridores del envenenamiento con fumigaciones agrotóxicas de las poblaciones indígenas y de sus bienes comunes (tierra, agua, chacras, escuelas). Pide que de oficio se hagan las intervenciones por parte de las autoridades del Estado.

En la mañana de este lunes 13 de octubre del corriente año, los representantes de dicha Articulación se reunieron con el presidente del INDI Jorge Servín, a quien pidieron respuestas a sus reclamos y respeto a los pueblos originarios.

La MAIPy está conformada con 7 organizaciones integralmente indígenas del Chaco y de la Región Oriental:  ONPO (Organización Nacional de Pueblos Originarios); Organización Mainumby (que nuclea a comunidades indígenas del Chaco); MPO (Movimiento de Pueblos Originarios, que integra a comunidades asentadas en sectores urbanos a nivel país); M-19A (Movimiento 19 de Abril, del departamento de Presidente Hayes – Chaco); APIC (Asociación de Pueblos Indígenas del bajo Canindeyú); CONAMURI- base indígena (Coordinadora nacional de organizaciones de mujeres trabajadoras rurales e indígenas del Paraguay); y ASISPE (Asociación Indígena de San Pedro). Por otra parte, la MAIPy está articulada a la Coordinadora de Organizaciones Campesinas e Indígenas del Paraguay (COCIP).

A Continuación el texto completo de dicho manifiesto:

MANIFIESTO DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS VINCULADOS EN LA MESA DE ARTICULACION INDIGENA DEL PARAGUAY – MAIPy
A más de 500 años, seguimos sufriendo las mismas agresiones

Al recordarse un año más de la invasión, atropello y despojo a los pueblos indígenas de América, acontecido un 12 de octubre de 1492, los habitantes originarios del Paraguay denunciamos el alarmante deterioro en nuestras condiciones de vida, en gran medida debido a la apropiación y usurpación arbitraria de nuestras tierras y territorios ancestrales (nuestro medio fundamental de vida), la destrucción  de nuestros bienes comunes naturales,  la constante amenaza a nuestros derechos de propiedad, el sistemático avasallamiento y envenenamiento a nuestras comunidades, por parte de los grupos oligárquicos opresores, como determinados ganaderos, sojeros, empresarios, políticos, empresas multinacionales, extranjeros y  connacionales,  quienes vulneran sistemáticamente  nuestros derechos colectivos. Solo estos ejemplos,   constituyen indicadores de la crítica realidad social que atravesamos, muchas veces, ante la indiferencia hasta cómplice de las instituciones del estado.

A pesar de ser los dueños ancestrales de estas tierras, incluso, siendo las comunidades Indígenas organizaciones reconocidas por nuestra carta magna  (Capítulo V) como anterior a la constitución del Estado paraguayo, la presión y hostigamiento por nuestras insuficientes tierras y territorios es constante, desde los grupos de poder.

Conforme estimaciones oficiales y extraoficiales, la población indígena en Paraguay es de aproximadamente 150.000 personas, distribuida en 20 pueblos que son parte de 5 familias lingüísticas diferentes. Estos pueblos son: Los Guaraní (Aché, Avá Guaraní, Mbya, Pai Tavytera, Guaraní Ñandeva, Guaraní Occidental); los Lengua Maskoy (Toba Maskoy, Enlhet Norte, Enxet Sur, Sanapaná, Toba, Angaité, Guaná); los Mataguayo (Nivaclé, Maká, Manjui); los Zamuco (Ayoreo, Yvytoso, Tomáraho); los Guaicurú (Toba Qom).  Aunque constituimos tan solo el 1.7 % de la población total del país, con una importante diversidad cultural, el Estado paraguayo no asume su obligación de respetar y velar por nuestros derechos como pueblos originarios.

Modelo de desarrollo y situación indígena en Paraguay:

Desde mediados de la década del 70 e inicios del 80 del siglo pasado, el Paraguay, que mantenía una economía poco desarrollada, sufriría una gran transformación social con la constitución del modelo agroexportador, que afectará fundamentalmente a las poblaciones indígenas y campesinas.

El gran capital multinacional ligado al agronegocio, en su proceso de expansión fue adquiriendo grandes propiedades en la zona de frontera, y el efecto de esta onda expansiva fue la expulsión de cientos de miles de familias campesinas e indígenas de sus tierras. Según el censo agropecuario de 1991, por lo menos la mitad de las tierras sojeras fueron  propiedades indígenas y campesinas.

La producción sojera, además de destruir el medioambiente por el uso intensivo de agrotóxicos, degradando la biodiversidad, está despojando a las familias rurales de sus posibilidades de subsistir a través de la producción tradicional. En esta situación general, el empobrecimiento indígena tiene relación directa con el agresivo avance de la producción granelera, hecho que se constata claramente en las regiones de su mayor expansión. En consecuencia, el 100% de los nativos del Paraguay viven por bajo de la línea de pobreza y en situaciones de extrema necesidad, según datos preliminares del censo indígena del 2012.

El factor tierra para los pueblos indígenas:

Los indígenas en Paraguay sobrevivimos en la extrema pobreza, y la principal razón es la falta de tierra propia, que es el principal medio de acceso  a los bienes  naturales, imprescindible para nuestra subsistencia. Sin la tierra es imposible llevar adelante planes de desarrollo con las pautas culturales  propias. La falta de tierra, que es un problema transversal, conduce al deterioro de nuestros derechos económicos, sociales y culturales. Sumado a todo esto, la ausencia de políticas públicas en el aspecto social contribuyen a elevados índices de mortalidad por causas prevenibles y provoca la migración de grupos indígenas hacia las ciudades. Datos extraoficiales afirman que actualmente existen como 18.000 personas indígenas a nivel urbano, en todo el país.

Otras cifras alarmantes señalan que el 40.2% de los indígenas de 15 años y más de edad es analfabeta, es decir, 4 de cada 10 personas no tiene concluido el 2° grado de la educación primaria y apenas el 12.2% de la población cuenta con seguro médico. El acceso al agua potable sólo llega al 1,4% de los hogares indígenas y el 87,8 por ciento de esa población no tiene acceso a los servicios médicos.

El eje de la problemática indígena sin dudas, se origina en la falta de tierra. Según el departamento de Pueblos Indígenas de la Defensoría del Pueblo, unas 414 comunidades necesitan que se les resuelvan sus problemas de tierra. Unas 185 de éstas todavía no disponen de un aseguramiento legal y definitivo de sus propiedades, 45 en el Chaco y 140 en la región Oriental. Datos oficiales señalan que más de 40% de las comunidades indígenas no están legalizadas, vale decir, no tienen seguridad jurídica sobre sus respectivas posesiones, dejándolas en alarmante estado de vulnerabilidad ante el avance del agronegocio. De acuerdo a estimaciones oficiales, el Estado paraguayo debería entregar títulos de propiedad indígenas en un total de 279.850 hectáreas, para paliar el problema de las tierras indígenas. No obstante, cifras extraoficiales hablan de entre 500.000 y 1.000.000 has. las necesidades reales de tierras para las comunidades indígenas.

En las últimas décadas, la venta fraudulenta de tierras públicas, el desarrollo reciente en la infraestructura vial asociado las agro-industrias intensivas mecanizadas,  y más anteriormente, la construcción de las grandes hidroeléctricas (Itaipu y Yasyreta), han destruido el habitad de varias comunidades indígenas, llegando a la desintegración de sus estructuras socio – económicas y políticas tradicionales, poniendo en peligro, incluso, la supervivencia del pueblos.

El Instituto Paragua¬yo del Indígena (INDI), ente estatal encargado de la política indigenista, reduce su papel en acciones puramente asistencialistas, sin planes de acciones serios sobre la problemática de tierra. Según la Dirección General de Es-tadísticas, Encuestas y Censos (DGEEC), 135 comunidades registran conflictos por sus tierras con terceros por la apropiación indebida de tierras indígenas: un 37,5% por agroempresa¬rios o ganaderos, y un 31,9% por campesinos (DGEEC, 2005).

Por otra parte, el Estado paraguayo tiene fallos incumplidos o cumplidos parcialmente de la Corte Interamericana de De¬rechos Humanos sobre los casos indígenas enxet del Chaco, que reclaman la restitución territorial.

Los conflictos de tierra en el Paraguay son históricos, pero con el avance del agronegocio, desde hace unas dos décadas se intensificaron dramáticamente. Entre el año pasado y el presente, como un reflejo de la gravedad del problema, se produjeron varios conflictos que derivaron en situaciones extremas que llevaron al desalojo por orden judicial de algunas comunidades de sus tierras ancestrales. En noviembre del 2012, 40 familias ava guaraní de la comunidad de Arroyo Mokõi “Yva Poty”, del distrito de Curuguaty, fueron desalojadas violentamente por fuerzas policiales en cumplimiento de una orden judicial. Y  meses atrás, misma suerte corrió la comunidad indígena Y’apo de la etnia Ava Guarani, del distrito Corpus Christi (Canindeyú), cuyas precarias casas y pertenencias fueron quemadas, quedando expulsadas en la calle 100 familias indígenas, sin nada que comer, ni vestir, ni para cobijarse de la lluvia y del frio. Hechos como estos suceden sistemáticamente, muchos con saldos de muertes de prójimos (Indígenas y Campesinos) que luchan por un pedazo de tierra para vivir con su familia.

En cuanto a despojo, el caso más emblemático últimamente, es el ocurrido en noviembre del 2012, cuando el entonces presidente del INDI, Abog. Rubén Queznel, vendió 25.000 hectáreas de tierras de la comunidad Cuyabia (etnia ayoreo) del Chaco paraguayo. Hecho que generó una indignación general que derivó en la imputación fiscal y posterior destitución del citado presidente, hoy en día recluido en la cárcel de Tacumbu, quien sabe hasta cuándo nomás.

La Constitución de la República del Paraguay establece, en su artículo 64, que la propiedad comunal indígena sobre sus tierras está fuera del comercio. Sin embargo, tanto en el Chaco como en la Región Oriental, grandes extensiones del territorio indí-gena son “alquiladas”, mediante maniobras dolosas,  por ganaderos y sojeros, quienes la utilizan para la producción capitalista y en desmedro de las familias indígenas propietarias.

El arrendamiento de tierras de comunidades indígenas implica, a corto plazo, la pérdida de autonomía, y a mediano plazo, la degradación de las tierras por el uso de agrotóxicos, además de acentuarse la deforestación. Las tierras, gradualmente se van desertificando, con lo que se pierde no sólo un medio de subsistencia sino tradiciones y conocimientos que forman parte de la cultura de los pueblos. A largo plazo, estas tierras son inhabitables y la población termina migrando, en el mejor de los casos a otras comunidades, en el peor, hacia los grandes centros urbanos.

El apego al territorio, en concordancia a ambientes bien definidos de parte de los indígenas ha sido,  y sigue siendo en gran medida, una constante a lo largo de siglos. La ubicación, uso y adaptación ambiental forman parte del patrimonio de conocimientos que cada grupo indígena ha podido acumular a lo largo del tiempo. En el presente, la condición de tenencia jurídica y de uso práctico de la tierra es colectiva para los pueblos indígenas. Por tanto, contar con tierra propia y con trámites concluidos constituye un derecho y una garantía constitucional y es el anhelo de las diferentes etnias. La experiencia histórica y reciente demuestra claramente que sólo aquellas comunidades que cuentan con tierra propia en calidad y extensión suficiente, mantienen su identidad como pueblo. No se puede vislumbrar la supervivencia cultural sin la vinculación a un escenario comunitario de la posesión de la tierra.

Reivindicaciones de la MAIPy:

Tras los planteos precedentes, la MAIPy exige a las autoridades del Estado paraguayo el cumplimiento irrestricto de la Constitución Nacional (en especial lo referente a los pueblos indígenas), los convenios internacionales (convenio 169 de la O.I.T – Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas), la Ley 904 (Estatuto de los pueblos y comunidades indígenas) y otros derechos consagrados. Por lo tanto, ANTE ESTA VERGONZOSA SITUACION DE INJUSTICIA Y EMPOBRECIMIENTO DE LOS PUEBLOS INDIGENAS, CONTRADICTORIAMENTE EN UN “PAÍS TAN RICO”,  LA MESA DE ARTICULACION INDIGENA DEL PARAGUAY (MAIPy),  EXIGE:

1.    EL RECONOCIMIENTO Y RESPETO POR PARTE DEL ESTADO Y LA SOCIEDAD PARAGUAYA, DEL DERECHO SOCIAL, POLÍTICO,  ECONÓMICO Y CULTURAL DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. LA VIDA SOCIAL Y LA ECONOMÍA TRADICIONAL INDÍGENA SE CARACTERIZA POR LA INTEGRALIDAD ENTRE LA RECOLECCIÓN, LA PESCA, LA CAZA, EL INTERCAMBIO, LA RECIPROCIDAD Y LA SOLIDARIDAD COLECTIVA COMO MECANISMO DE SOBREVIVENCIA Y DESARROLLO DE LA EXISTENCIA HUMANA, EN PERFECTA ARMONÍA CON LA NATURALEZA. ESA ES LA RAZON POR LA QUE,  LA DIMENSIÓN TERRITORIAL (POLÍTICA Y CULTURAL) TIENE UN VALOR INSUSTITUIBLE PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS.

2.    RECUPERACIÓN Y  RESTITUCION DE LAS TIERRAS Y TERRITORIOS INDÍGENAS ANCESTRALES POR PARTE DEL ESTADO PARAGUAYO. LOS PUEBLOS ORIGINARIOS TIENEN DERECHO A VIVIR DE ACUERDO A SUS PAUTAS CULTURALES Y EN LOS LUGARES QUE LES PERTENECEN HISTORICAMENTE. Se requiere la adquisición de 1 millón de hectáreas de tierras en territorios ancestrales para destinarlas a comunidades indígenas.

Para los pueblos indígenas el factor tierra y territorio  constituye el espacio de la relación social y espiritual  que define su “modo de ser”, su práctica común de modelo de sociedad igualitaria y solidaria,  basada en el intercambio equitativo de los bienes naturales estratégicos, como la tierra, el agua, los bosques, las especies vivas e inanimadas, en fin, el modo por el cual define su identidad cultural, ambiental,  económica, social y política, históricamente en armonía con la naturaleza que la rodea.

3.    RESPETO, PROTECCION y DOCUMENTACIÓN DE LAS TIERRAS Y TERRITORIOS INDIGENAS, CASTIGANDO A LOS HOSTIGADORES Y ESPECULADORES QUE ATENTAN  EN CONTRA DE LAS PROPIEDADADES INDÍGENAS, SEAN ESTOS DEL SECTOR PÚBLICO O PRIVADO. Urge la documentación jurídica correspondiente de todas las comunidades indígenas por parte de las instituciones del Estado en un plazo máximo de un año; y, toma de medidas legales y de oficio, por parte de las autoridades pertinentes contra los usurpadores de tierras indígenas.

La tierra y territorio es, en definitiva, el principal elemento que debe ser restituido a los pueblos originarios como la única vía de preservación  de la riqueza cultural y derecho humano, en coherencia con los preceptos constitucionales y los convenios internacionales ratificados por los gobiernos de Paraguay,  en este caso.

4.    INTERVENCIÓN Y CASTIGO A LOS CULPABLES, CÓMPLICES Y ENCUBRIDORES DEL ENVENENAMIENTO CON FUMIGACIONES AGROTÓXICAS A LAS POBLACIONES NATIVAS Y DE SUS  BIENES COMUNES (TIERRA, AGUA, CHACRAS, ESCUELAS). Exigimos que tales intervenciones deben ser de oficio por las autoridades del Estado.

5.    RECHAZO TOTAL A LA INCORPORACIÓN EN EL PAIS DE SEMILLAS TRANSGÉNICAS, A LOS AGROTÓXIOCOS Y A TODA ADULTERACIÓN DE LA NATURALEZA QUE PROMUEVEN LAS EMPRESAS MULTINACIONALES (MONSANTO, CARGIL, ETC.) Y DEMÁS EMPRESAS NACIONALES.

6.    LA DETERMINACION POR LEY DE LA NACION, PARA QUE UN PORCENTAJE  (a definir participativamente) DE LOS ROYALTIES Y COMPENSACIONES DE LAS BINACIONALES YACYRETA E ITAIPU SEAN DESTINADOS INTEGRALMENTE PARA LA REPARACION DE LA DEUDA HISTORICA CON LOS PUEBLOS INDIGENAS, PRINCIPALMENTE PARA LA COMPRA DE TIERRAS Y EJECUCIÓN DE PROYECTOS DE DESARROLLO, DEFINIDOS CON CADA COMUNIDAD. Se debe crear el “Fondo de Desarrollo Integral Indígena”, administrado transparente y participativamente con las organizaciones indígenas.

7.    ELABORACIÓN Y EJECUCIÓN INMEDIATA DE PROGRAMAS Y PROYECTOS PARTICIPATIVOS, CON LOS PUEBLOS INDÍGENAS,  PRESUPUESTADOS OFICIALMENTE,  QUE PERMITAN LA SEGURIDAD Y SOBERANÍA ALIMENTARIA EN LAS COMUNIDADES NATIVAS, A CORTO, MEDIANO Y LARGO PLAZO. Se propone el desarrollo de 150 proyectos integrales de desarrollo sostenible por año, de 3 años de duración, planteado, diseñado y ejecutado con la máxima participación de las comunidades y las organizaciones indígenas.

8.    LA REESTRUCTURACION DEL INDI, QUE DEBERÍA CONSTITUIRSE EN UNA INSTANCIA SUPERIOR DENTRO DE LA ESTRUCTURA DEL ESTADO, DE MANERA A CONTAR CON MAYOR PRESUPUESTO Y MEJORAR SU FUNCIONAMIDNTO, EN FAVOR DE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS. ASIMISMO LA MAIPy EXIGE LA PARTICIPACION REAL Y PLENA DE LA POBLACION INDIGENA EN EL GERENCIAMIENTO INTEGRAL DE LA INSTITUCION. EL TITULAR DEL INDI DEBE SER CATEGÓRICAMENTE INDÍGENA

9.    EL ACCESO REAL Y PLENO DE PERSONAS INDIGENAS EN DIRECCIONES Y SECRETARIAS DE INSTITUCIONES PÚBLICAS (GOBERNACIONES, MUNICIPALIDADES, DIRECCIONES INDIGENAS DE LOS DIVERSOS ENTES PUBLICOS).
10.    LA DETERMINACIÓN POR LEY DE LA NACIÓN DE UN CUPO DE REPRESENTACIÓN INDÍGENA PARA CARGOS PÚBLICOS NACIONALES; COMO TAMBIÉN EN GOBIERNOS LOCALES CON POBLACIÓN INDÍGENA PERMANENTE. De esta manera también se podrá instalar en las agendas públicas la temática indígena.

11.    URGENTE RESTITUCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS FUNDAMENTALES COMO EL DERECHO A LA VIDA, AL HÁBITAT DIGNO, AL AGUA, A LA ALIMENTACIÓN, A LA SALUD, A LA EDUCACIÓN Y A LA LIBRE AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS.

12.    EDUCACIÓN DIFERENCIADA DE LA ESCOLAR BÁSICA PRESERVANDO LA IDENTIDAD CULTURAL Y LINGÜÍSTICA DE CADA ETNIA, A PARTIR DE LA VISIÓN Y MISIÓN  DE LOS PUEBLOS Y COMUNIDADES INDÍGENAS, VALIDADA POR EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CULTURA. EL ESTADO DEBE PROVEER LA INFRAESTRUCTURA Y RECUROS NECESARIOS PARA EL FUNCIONAMIENTO DE LOS CENTROS DE EDUCACIÓN Y FORMACIÓN INDÍGENA EN LAS COMUNIDADES

13.    LA EDUCACIÓN MEDIA Y SUPERIOR DEBE SER EJERCITADA CON AMPLIA PARTICIPACIÓN INDÍGENA Y CON ENFOQUE DE INTERCULTURALIDAD. LAS INSTITUCIONES DEL ESTADO DEBERÁ PROVEER CUPOS DE BECAS PARA EDUCACIÓN TÉCNICA, MEDIA Y UNIVERSITARIA A ESTUDIANTES INDÍGENAS JOVENES Y ADULTOS, DE ACUERDO A SUS PROPIOS INTERESES.

14.    SALUD PÚBLICA, CON ENFOQUE DE DERECHO, PARA LA PREVENCIÓN Y EL TRATAMIENTO DE ENFERMEDADES, RESPETANDO LAS PAUTAS CULTURALES DE LOS PUEBLOS INDÍGNEAS. EL ESTADO DEBERÁ ASIGNAR RECURSOS PARA LA FORMACIÓN PROFESIONAL DE INDÍGENAS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS DE LA SALUD, QUIENES EJERCERÁN EN LAS COMUNIDADES NATIVAS.

15.    IMPLEMENTACION DE POLITICAS PUBLICAS PARA EL SEGMENTO JUVENIL INDIGENA CON ENFOQUE DE GENERO, CUYO CONTENIDO SURGAN DEL MISMO AMBITO Y AVALADO POR LOS REPRESENTANTES DEL ESTADO.

16.    RECHAZO TOTAL A LA LEY DE LA ALIANZA PÚBLICO – PRIVADA, por cuanto ésta atenta contra los intereses de nuestros bienes comunes (bosques, tierra, agua, aire) que son fundamentales para nuestra vida con naturalidad. NO QUEREMOS MÁS ABUSOS EN CONTRA DE NUESTRA MADRE TIERRA. “Ya es hora que nos devuelvan nuestras tierras y territorios. Paraguay debe restituir los derechos indígenas.”

La MAIPy está conformada con 7 organizaciones integralmente indígenas del Chaco y de la Región Oriental:  ONPO (Organización Nacional de Pueblos Originarios); Organización Mainumby (que nuclea a comunidades indígenas del Chaco); MPO (Movimiento de Pueblos Originarios, que integra a comunidades asentadas en sectores urbanos a nivel país); M-19A (Movimiento 19 de Abril, del departamento de Presidente Hayes – Chaco); APIC (Asociación de Pueblos Indígenas del bajo Canindeyú); CONAMURI- base indígena (Coordinadora nacional de organizaciones de mujeres trabajadoras rurales e indígenas del Paraguay); y ASISPE (Asociación Indígena de San Pedro). Por otra parte, la MAIPy está articulada a la Coordinadora de Organizaciones Campesinas e Indígenas del Paraguay (COCIP).

VIVA LA RESISTENCIA INDIGENA DE MAS DE CINCO SIGLOS…..       LA LUCHA CONTINUA!!!

Asunción, 12 de octubre de 2014 – MAIPy

10355792_760208344036946_6173031632200974333_nRita Marecos, de la Radio Comunitaria y Educativa “Patria Soñada”, conversó con un grupo de indígenas que llegó hasta la capital del Ñeembucú en el marco de los festejos por un aniversario más de la fundación de Pilar a recordarse este próximo 12 de octubre.

De acuerdo a la entrevista realizada a la señora Feliciana Acosta, líder del grupo, la misma invitó a la ciudadanía a acercarse hasta la plaza Mcal. López, sito 14 de mayo, frente al Cabildo, para la compra de sus productos artesanales fabricados por ellos mismos, como bijouterias en general, a precios bien accesibles.

También los nativos piden a la población en general si quieren colaborar con ropas y calzados para sus hijos/as, pueden acercar hasta el lugar mencionado. Son 30 familias que llegaron para la fiesta Patronal del 12 de octubre. Los indígenas Makâ llegaron hasta Pilar provienen de Puerto Falcón.

Escuche audio: