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2a132c178391a8ee4dc64aa5dc64150fAmado Vega y Berna Haedo son dos jóvenes del campo, del departamento de Itapúa, militantes de organizaciones campesinas quienes estudian medicina en Cuba. Dialogaron sobre su experiencia con Nadia López de la radio campesina e indígena “Yvytu Pyahu” de Caaguazú.

Señalaron que una vez concluida la carrera piensan trabajar en sus respectivas comunidades para brindar asistencia y acompañamiento a la gente.
Ellos se beneficiaron con becas que fueron dirigidas a estudiantes con un buen expediente académico y que procedan de familias de escasos recursos.

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Estudiantes de la UNILA

Estudiantes de la UNILA

Jazmín Gutiérrez, es una joven compatriota de Pilar- Ñeembucú, que está estudiando la carrera de Letras, Artes y Mediación Cultural en la Universidad Federal de Integración Latinoamericana UNILA, con sede en la ciudad de Foz de Yguazu, Brasil.

La joven estudiante fue beneficiada con una beca para continuar con su carrera universitaria. Comenta su experiencia y la formación técnica y académica para desarrollarla con la gente, en la comunidad, con una mirada social y humanista.

La UNILA alberga  a más de 50 jóvenes paraguayos en carreras como antropología, letras, ciencias sociales, arquitectura, ingeniería civil e infraestructura, ingeniería en energía renovable, salud pública, ciencias biológicas, ciencias económicas, cine y audiovisual, música, historia y desarrollo rural y seguridad alimentaria.

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Productora de citricos y de la yerba mate

Productora de citricos y de la yerba mate

Al menos así lo denuncia la señora Norma Esther Riberos de la Cooperativa CITRICOOP en diálogo con Rolando Fretes de la Radio Comunitaria “Integral” de Carlos A. López. La mujer asegura que los productores de la hoja verde, especialmente los asociados de la cooperativa, no reciben ninguna clase de asistencia técnica y crediticia de parte del gobierno.

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Campesino impiden trabajos de secado del estero Carakuay'y  Foto/FNC

Campesino impiden trabajos de secado del estero Carakuay’y
Foto/FNC

La Federación Nacional Campesina (FNC) informa que pequeños productores y pequeñas productoras del asentamiento 11 de Mayo y de las comunidades 7 Potrero, Potrero Ybate, Santa Librada, Ñumi y San Cristóbal, del distrito San Juan Nepomuceno (Caazapá) impidieron el 1° de setiembre pasado los trabajos de secado del estero Carakuay y un riacho aledaño, iniciados por el latifundista sojero brasileño Nano Bandi con el objetivo de plantar soja en el lugar. El estero abarca aproximadamente unas 200 hectáreas y contiene un riacho donde hay peces y del cual deriva el arroyo Carakuay, donde beben personas, animales de granja y otros silvestres, y donde se bañan niños y niñas y sus familias.

La FNC denuncia que el latifundista sojero Bandi está abriendo 150 metros de canaleta con pala cargadora en medio del estero, para secarlo junto con el riacho. Y denuncia que si se cultiva soja en las inmediaciones, se va a contaminar el arroyo Carakuay, afectando directamente la salud de miles de familias de la zona. La denuncia fue presentada ante las autoridades de la zona. Hace 15 días, pequeños y pequeñas productoras detuvieron el cultivo mecanizado de unas 150 hectáreas de soja en Ñumi.

El latifundista brasileño Bandi cultiva soja en algunos lotes en medio de las comunidades citadas y presionando ha ido expulsando familias campesinas introduciendo en forma de cuña los límites de su latifundio hasta el borde del arroyo Carakuay, llegando hasta las cercanías del asentamiento 11 de mayo. Sin embargo, alrededor de esa cuña de soja existe todavía mucha población campesina de las comunidades y el asentamiento mencionados, donde se inició la resistencia organizada al cultivo de la soja.

METODOLOGÍA DE EXPULSION UTILIZADA POR LOS SOJEROS

Para ir avanzando territorialmente y expulsando al campesinado de sus tierras, los sojeros utilizan la siguiente modalidad: en una primera etapa, contratan personal con el objetivo específico de identificar a las familias con dificultades económicas y, aprovechándose de la necesidad de la gente ante el total abandono del Estado a la pequeña producción, van arrendando o comprando unos pocos lotes donde cultivan soja.

En una segunda etapa, van presionando sobre las familias vecinas a través de las fumigaciones con agrotóxicos, que van matando los cultivos de autoconsumo y renta, van matando animales de granja y envenenando a niños y niñas, hombres y mujeres, adolescentes y ancianos, hasta que la situación se vuelve insoportable y por sus vidas las familias de pequeñas y pequeños productores se ven obligadas a vender, salvo que puedan presentar una resistencia organizada y autofinanciada, como en el caso de la FNC.

El campesinado que se ve obligado a arrendar su tierra bajo promesas de una mejoría económica pronto las pierde bajo el peso de una deuda creciente, porque al ser un cultivo hecho para la producción en gran escala, todas las pérdidas las absorbe el pequeño productor campesino y las ganancias se las lleva el gran productor sojero. Quienes venden sus tierras por lo general no tienen más salida que venir a hacinarse a las periferias de las ciudades sin ninguna oportunidad de conseguir un trabajo digno debido a que el modelo agroexportador, construido sobre el latifundio y orientado a satisfacer necesidades del mercado internacional en base al despojo y sufrimiento de la mayoría del pueblo paraguayo, es la principal traba para un desarrollo industrial que genere empleo y un desarrollo nacional.

Los sojeros controlan el aparato del Estado, compran y manejan a su antojo a la mayoría de las autoridades: ministeriales, municipales, fiscales, policiales, sanitarias y medioambientales, entre otras, que van desestimando sistemáticamente las denuncias de las familias de pequeñas y pequeños productores.

EL ASENTAMIENTO 11 DE MAYO
11 de mayo es uno de los pocos asentamientos, junto con otras comunidades, donde los sojeros no han logrado avanzar con ninguna compra ni arrendamiento de lote. De 5.000 hectáreas, el asentamiento fue conquistado por la FNC en el 2000, en el marco de la lucha por la tierra. Allí viven aproximadamente unas 350 familias que producen rubros de autoconsumo y renta. El nombre del asentamiento rememora la fecha de la primera ocupación del latifundio de los Burró Sarubbi, en Caazapá, el 11 de mayo de 2000, por más de 500 campesinos y campesinas sin tierra.

El primer desalojo fue brutal, con balacera de la policía, cientos de heridos y heridas y más de 300 personas detenidas remitidas a la cárcel de Villarrica. En esa balacera fue herido por la policía Angel Flores, en ese entonces con 18 años, quien a consecuencia quedó definitivamente en silla de ruedas. Las mujeres sintierras ocupantes llevaron la peor parte, siendo obligadas a caminar desnudas por las fuerzas represivas y algunas violadas con trompetilla de fusil. Todo el operativo fue dirigido desde un helicóptero por el entonces ministro del Interior Walter Bower.

CONQUISTA DE LA TIERRA DEMOSTRÓ QUE
SE PUEDE VENCER A LOS LATIFUNDISTAS

La ocupación tuvo el apoyo de todas las comunidades aledañas: para llegar a la comunidad las fuerzas represivas tardaron dos días, ya que el campesinado de las inmediaciones llenó de obstáculos varios puntos del camino para colaborar con la resistencia y apoyar la ocupación de los sintierras. Pararon las clases en las escuelas y estudiantes, docentes, padres y madres de familia salieron a las calles para ayudar a detener los abusos brutales de la policía ante los sintierras ocupantes.

La conquista de la tierra fortaleció la voluntad de luchar de las pequeñas y pequeños productores, ya que esa experiencia de lucha sirvió para demostrar que organizadamente se puede vencer a los latifundistas, a pesar de todo el ataque y amedrentamiento de las fuerzas represivas del Estado que manejan.

Contactos:
Teodolina Villalba/ (0971) 904 368 – (0982) 514 309
Marcial Gómez/ (0971) 984 413 – (0985) 316 913
Carla Caballero/ comunicadora/ (0971) 922 900

Foto: José Silvero Arevalos, docente e investigador de la UNA

Foto: José Silvero Arevalos, docente e investigador de la UNA

José Silvero Arevalos, docente e investigador de la UNA, en un evento internacional sobre “Mediación Cultural” realizado en Foz de Iguazú-Brasil, y organizado por la Universidad Federal de Integración Latinoamericana, expuso sobre la  Bioética Guaraní. En diálogo con el Centro de Producción Radiofónica “Ñane Ñe’ë-Beto Centurión” dijo que se trata de  mostrar la importancia de abordar temas y cuestiones que hacen a nuestra necesidades.

Específicamente refirió sobre la carencia de alimentación que  afecta a una inmensa parte de la población paraguaya. La subnutrición llega a un  25.5% de personas  sub alimentadas con directa implicancias reales en la educación, como también en la organización social y política. No se puede tener ciudadanos críticos con dificultades en su primera infancia, dijo.

El docente significó que se da una gran paradoja considerando que en Paraguay se exportan más de  10 millones de toneladas de soja al año, que puede alimentar a 60 millones de personas en el mundo, sin embargo en el país se tienen más de dos millones de personas sub-desnutridas. Por otro lado Paraguay figura en el cuarto lugar en el ranking mundial de la producción de carne, sin embargo cuenta con personas mal alimentadas y subnutridas.

Es un tema social por un lado, es un tema político que sin embargo tiene que interesarle de lleno  a las universidades nacionales del Paraguay, debe formar parte de la agenda política la realidad de los jóvenes niños y adultos mal alimentados, señaló.

Silvero igualmente habló de la necesidad de instalar en la sociedad el concepto de la soberanía alimentaria para vencer la desnutrición. Como docente, recalcó, que no está viendo una preocupación real de las universidades sobre la desnutrición en el Paraguay.  La bioética guaraní es un llamado, es un alegato a favor de la vida buena, de la tierra sin mal. La tierra sin mal no es otra cosa sino la tierra donde hay comida, donde se pueda vivir en comunidad, donde la alegría se produce y donde hay algo que comer, señaló el investigador.

El profesor significó que cuando no hay nada que comer, termina la alegría, hay que migrar, hay que dejar el país, dejar la familia o resignarse a una vida de extrema dificultad y sin embargo el Paraguay cuenta con una de las mejores tierras para producir. Indicó que se deben respetar las normas ambientales para la producción, respetar la franja de protección y por sobre todo pagar impuestos que pueda revertir esta situación de indignidad para quienes están sometidos miles y miles de familias.

No es posible y es inconcebible que se tenga gente  ganando miles y millones de dólares y no tengan la más mínima dignidad de pagar impuestos que valgan la pena, puntualizó.

Silvero Arevalos también habló sobre los bonos soberanos, dijo que es un escándalo ético, político y social, el hecho de tener grandes posibilidades reales  de cobrar impuestos (a los sojeros) para solucionar los imponderables,  el país tengas que endeudarse. Agregó que es una política nefasta y poco inteligente porque esa deuda se deberá pagar con la capacidad productiva del país y esa capacidad depende de los ciclos de la naturaleza. Si viene una sequia larga, seguramente los bonos se dispararan, los especuladores harán lo posible para sacar el mil por ciento de los bonos, dijo.

El profesor e investigador universitario aseveró que si en justicia no se hace cobrando impuesto se avala una injusticia fiscal. En Paraguay hay una gran injusticia fiscal que se quiere paliar con un endeudamiento fenomenal, indicó.

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El padre Pedro Balbuena en los estudios de la Radio Comunitaria "Tavañe'ê" de San Pedro del Paraná

El padre Pedro Balbuena en los estudios de la Radio Comunitaria “Tavañe’ê” de San Pedro del Paraná

El Padre Pedro Balbuena, cura párroco de San Pedro Apóstol, trabajando desde hace  tres años en  San Pedro del Paraná, del departamento de Itapúa, en diálogo con Mirta Núñez de la Radio Comunitaria “Tavañe’ê” habló de su actividad pastoral en la comunidad.

Dijo que es un distrito grande con 86 capillas, más los asentamientos rurales para atender realizando permanentemente visitas pastorales con la finalidad de pasar de lo tradicional a una iglesia comprometida, creando conciencias frente a las innumerables injusticias. Aprovechar la base comunitaria  para procurando mejorar la acción pastoral. Tener un cristianismo más coherente más comprometido, indicó.

En cuanto a la realidad social en San Pedro del Paraná el sacerdote señaló que una realidad es la migración de jóvenes.  Es un pueblo  debilitado por el éxodo de su fuerza principal, la juventud, que debido a la  falta de fuente de trabajo abandonan la comunidad, indicó.

Con respecto a la situación del país el padre Balbuena  dijo que la política es un panorama súper oscuro en Paraguay. El gobierno central  está optando por la privatización,  el presidente de la república gobierna el país como una empresa y los empresarios toman directivas.  Se ignora a los pobres y a los  luchadores sociales, criminalizando a las organizaciones.

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