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Poco efecto del crecimiento económico a favor de la igualdad

José Carlos Rodríguez en su artículo Poco efecto del crecimiento económico a favor de la igualdad dice que “el Paraguay dispone desde hace unos meses de los datos de la Encuesta de Hogares (DGEEC) por Departamento, con base en muestras significativas. Esto nos permite hacer cuentas sobre el otro fantasma que acosa a los países subdesarrollados: la desigualdad. El primero es la pobreza. Los datos muestran que, sí, los mayores ingresos van acompañados de menor pobreza. Pero no ocurre lo mismo con la desigualdad”.

Un primer hecho significativo para el experto “es que nuestra desigualdad es alta: 0,47. Junto con América Latina, somos la región más desigual de la humanidad. Asunción tiene una desigualdad similar a la del país. Llama la atención la existencia de situaciones extremas. El Chaco es la zona más desigual del Paraguay. Presidente Hayes tiene una desigualdad de 0,55 y Alto Paraguay tiene una desigualdad de 0,52, que son valores muy superiores a la media del Paraguay. Y Boquerón tiene una desigualdad extrema dentro de los extremos: 0,66”.

Lo paradójico para el autor “es que el departamento más rico del Paraguay tenga también la peor desigualdad del país. El ingreso de las familias de Boquerón es 3 millones de guaraníes por persona por mes, y el del país 1,3 millones per cápita por mes”.

Rodriguez destaca que en la Región Oriental hay más variedad de ingresos que en el Chaco. “Central (0,41) y Amambay (0,42) tienen más igualdad que el promedio nacional y el latinoamericano. Lo que dice que otro desarrollo es posible. Pero la vergüenza de la Región Oriental es Caazapá (0,63), seguido de Concepción (0,56) y Canindeyú (0,54) que tienen índices similares a los departamentos del Chaco. Finalmente, hay tanta desigualdad entre las familias como entre los territorios”.

Rodriguez concluye resaltando que “dadas las regulaciones vigentes como la fiscalidad mínima y regresiva, el sistema económico tiende a enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres. La fiscalidad progresiva supone que quienes tienen más pagan más, como en todos los países industrializados. En el Paraguay no es así. Entonces, si las cosas van mal, van mal para la mayoría. Y si las cosas van económicamente bien, para la mayoría sigue mal, en igualdad. La injusta distribución de la renta, no compensada, no corregida por políticas públicas, fragiliza los vínculos sociales. Atenta contra la cohesión social, cuando la Constitución Nacional nos define como Estado Social de Derecho. Saca credibilidad a las instituciones democráticas y a sus dirigentes, y atropella la dignidad ciudadana”.

 

Fuente: Comunicación Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP)

 

A continuación el texto completo:

 

Poco efecto del crecimiento económico a favor de la igualdad

José Carlos Rodríguez

El Paraguay dispone desde hace unos meses de los datos de la Encuesta de Hogares (DGEEC) por Departamento, con base en muestras significativas. Esto nos permite hacer cuentas sobre el otro fantasma que acosa a los países subdesarrollados: la desigualdad. El primero es la pobreza. Los datos muestran que, sí, los mayores ingresos van acompañados de menor pobreza. Pero no ocurre lo mismo con la desigualdad.

Las teorías más optimistas afirman que el crecimiento trae, por sí solo, el desarrollo compartido y disminuye la cantidad de personas bajo la línea de la pobreza. Se entiende por pobreza el daño creado por ingresos tan pequeños que no alcanzan para satisfacer las necesidades básicas. Ya se venían publicando estadísticas anuales sobre la pobreza, cuántos no tienen recursos para satisfacer sus necesidades; y sobre la extrema pobreza, cuántos no tienen recursos para alimentarse. Ahora tenemos datos de ingresos por departamentos, incluso sobre pobreza y desigualdad. ¿Qué nos dicen los datos?

Medida de desigualdad (Gini), Pobreza, Pobreza Extrema e Ingreso por departamentos del Paraguay (2015)

DEPARTAMENTOS Gini 2015 % Pobreza % Pobreza Extrema Ingreso mensual per cápita
CONCEPCION 0,56 38 18 1.021.700
SAN PEDRO 0,47 45 25 712.836
CORDILLERA 0,47 20 6 1.066.204
GUAIRA 0,45 28 11 974.165
CAAGUAZU 0,47 40 21 805.172
CAAZAPA 0,63 48 34 933.876
ITAPUA 0,45 21 11 1.043.146
MISIONES 0,47 25 12 1.133.334
PARAGUARI 0,46 28 17 943.576
ALTO PARANA 0,47 36 19 1.420.925
CENTRAL 0,41 16 5 1.586.942
ÑEEMBUCU 0,49 26 12 1.091.804
AMAMBAY 0,42 15 6 1.344.313
CANINDEYU 0,54 33 21 1.102.192
ALTO PARAGUAY 0,52 36 19 1.030.974
PTE HAYES 0,55 21 10 1.325.735
BOQUERON 0,66 23 15 3.002.586
ASUNCION 0,47 11 3 2.746.780
PARAGUAY 0,47 18 10 1.322.496

Fuente: EPH 2015, DGEEC.

Un primer hecho significativo es que nuestra desigualdad es alta: 0,47. Junto con América Latina, somos la región más desigual de la humanidad.  Asunción tiene una desigualdad similar a la del país.  Llama la atención la existencia de situaciones extremas. El Chaco es la zona más desigual del Paraguay. Presidente Hayes tiene una desigualdad de 0,55 y Alto Paraguay tiene una desigualdad de 0,52, que son valores muy superiores a la media del Paraguay. Y Boquerón tiene una desigualdad extrema dentro de los extremos: 0,66.

Lo paradójico es que el departamento más rico del Paraguay tenga también la peor desigualdad del país. El ingreso de las familias de Boquerón es 3 millones de guaraníes por persona por mes, y el del país 1,3 millones per cápita por mes.

En la Región Oriental hay más variedad de ingresos que en el Chaco. Central (0,41) y Amambay (0,42) tienen más igualdad que el promedio nacional y el latinoamericano. Lo que dice que otro desarrollo es posible. Pero la vergüenza de la Región Oriental es Caazapá (0,63), seguido de Concepción (0,56) y Canindeyú (0,54) que tienen índices similares a los departamentos del Chaco. Finalmente, hay tanta desigualdad entre las familias como entre los territorios.

Correlación entre ingreso, pobreza y desigualdad (2015)

Coeficientes de correlación Ingresos
% Pobreza -0,55
% Pobreza Extrema -0,41
Gini 2015 0,30
Relación decil 10 / decil 01 0,59

Fuente: Elaborado con base en la EPH 2015, DGEEC.

La pregunta clave, desde el punto de vista de los valores constitucionales –valores compartidos y vinculantes— es: ¿cómo se relacionan estos aspectos? O sea, ¿qué vínculo hay entre los ingresos, la pobreza y la desigualdad?  Junto al Gini suele emplearse la división entre el 10% más rico y el 10% más pobre. Los resultados son dispares.

En primer lugar, observamos que hay una correlación inversa entre pobreza e ingreso (- 0,55), esto quiere decir que, afortunadamente, cuanto más ingreso hay en los departamentos menos pobres existen en ellos.

No pasa lo mismo con el Gini ni con la brecha entre deciles (decil 10/ decil 1). Estas medidas de la desigualdad aumentan con el ingreso del departamento.  Territorios con mayor ingreso (Boquerón y la Capital) tienen la peor desigualdad. Y territorios con menos ingreso, como Cordillera o Central, tienen un reparto de los ingresos más justo.

Puede colegirse de ello que las políticas sociales contra la pobreza y el crecimiento económico han aliviado la pobreza. Pero que, dadas las regulaciones vigentes como la fiscalidad mínima y regresiva, el sistema económico tiende a enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres. La fiscalidad progresiva supone que quienes tienen más pagan más, como en todos los países industrializados. En el Paraguay no es así. Entonces, si las cosas van mal, van mal para la mayoría. Y si las cosas van económicamente bien, para la mayoría sigue mal, en igualdad.

La injusta distribución de la renta, no compensada, no corregida por políticas públicas, fragiliza los vínculos sociales. Atenta contra la cohesión social, cuando la Constitución Nacional nos define como Estado Social de Derecho. Saca credibilidad a las instituciones democráticas y a sus dirigentes, y atropella la dignidad ciudadana.

 

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