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Privatización y Mercantilización de la Educación

El jueves 18 de mayo, en el local de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica tuvo lugar el Diálogo sobre “Privatización y Mercantilización de la Educación”.

Inicialmente se planteó que si bien los procesos suelen ir juntos, no son equivalentes. Se puede privatizar la educación y no obtener beneficios económicos -como en instituciones de las iglesias- o se puede obtener beneficios económicos en instituciones públicas. Se pueden dar de manera encubierta o abierta; pero no se trata simplemente de “hacer negocio” con la educación.

En la privatización se puede observar tres procesos relacionados: La sustitución del financiamiento con fondos no presupuestarios o de origen privado; la privatización de la oferta educativa; el desprendimiento de actividades para dar su operación y manejo al sector privado.

Puede pensarse en la “desposesión” de lo público incluso como parte de políticas (acordes al Consenso de Washington y a la tendencia a considerar a la educación como servicio y como tal susceptible de incorporarse como un servicio más al mercado (OMC).

La sustitución del financiamiento por fondos de origen privado pueden darse por el aporte de las familias, (matrícula, mensualidades, aportes a “cooperadora”, aranceles, frente a lo cual se tiene la política de gratuidad); el crédito educativo; la creación de “fondos propios” -no presupuestarios- a través de distintos mecanismos -cantina, librería, venta de uniformes, etc,- en las instituciones públicas.

Un caso particular sería el del FONACIDE, que siendo del sector público es fuente de financiamiento de proyectos que deberían ser cubiertos con fondos presupuestarios, habiéndose sacado -como en el caso del MEC- recursos presupuestarios para infraestructura escolar.

Privatización de la oferta educativa por aumento de instituciones privadas y de matrícula de las mismas.

Un análisis de las estadísticas de matrícula en la educación escolar básica (1° a 9° grados) entre 2001

-primer año en que hubo los nueve grados- y 2012 muestra que: A nivel nacional, la participación de la matrícula en instituciones oficiales baja del 83,9% a 80,8%; la diferencia es cubierta por instituciones privadas y subvencionadas. (En Asunción, donde hay mayor proporción de matrícula privada, la participación del sector oficial baja de 50,0% a 42,1%)

En el nivel de Bachillerato Humanístico, la participación de 82,5% baja a 79,5% (en Asunción, de 64,6% a 54,1%). Mientras, en el Bachillerato Técnico, aumenta la participación del sector oficial de 64,1% 68,6% (En Asunción también aumenta, de 63.7% a 66,2%)

En cuanto al desprendimiento de actividades de responsabilidad del sector público para dar su operación y manejo al sector privado puede señalarse la tercerización en la elaboración de textos hacia editoriales, la capacitación de docentes a través de universidades privadas, evaluaciones, programas específicos… Pero también en la cesión de fondos de organismos multilaterales a instituciones privadas para la ejecución de programas (Programa Caazapá con fondos de la Unión Europea; Tiquichuela-Ciencias, con fondos de JICA, Informática con donación de Taiwan, Scholas Ciudadanía, etc.). En este caso se daría una suerte de Alianza Público Privada “al revés”, en que el sector privado proporciona los proyectos y el público el financiamiento

A ello debe sumarse proyectos a iniciativa de empresas dentro de la denominada Responsabilidad Social Empresarial -deducible de impuestos- en base a los intereses de las empresas (Educación financiera, Día del lavado de mano, etc.)

Se señaló que la cesión de responsabilidades puede darse en tres niveles, en el funcionamiento habitual del sistema educativo para subsanar dificultades (infraestructura, etc) en la introducción de innovaciones estratégicas -proyectos piloto- y en la orientación del sistema educativo (agendas educativas, políticas, proyectos de leyes, etc.)

En cuanto a la mercantilización, una primera observación es que el mercado no es sólo un lugar de intercambio, sino que en él las relaciones de intercambio son buscando el mayor provecho de cada uno de los participantes del intercambio. Existiría mercantilización cuando con la educación se busca obtener beneficios económicos. Pero también debe considerarse que si bien la educación puede no ser negocio, en torno a ella sí giran muchos negocios como los de la provisión de leche, panificados, útiles escolares, construcciones, equipamientos, que están regidos por reglas de licitaciones que favorecen a los grandes proveedores.

La mercantilización está vinculada a políticas relacionadas con la privatización pero que implican que las relaciones de mercado determinen la orientación y existencia de políticas de desarrollo de la educación, de instituciones y programas de proyectos de investigación -a través de consultorías- y evaluación -como la de PISA y Pearson-.

Se sustenta en la idea de que el mercado es un regulador más eficaz que el estado o el sector público: “Las instituciones de carácter público son poco eficientes y malgastan los recursos de la sociedad”.

Pero también está la “lógica del mercado” en la educación, cuando se pretende definir la educación en función de las relaciones de mercado más allá de la compra-venta de servicios educativos. Recursos de instituciones, programas, contratación de profesores se determinan por relaciones de mercado.

La lógica de mercado está en las carreras ofrecidas -según demanda de quienes puedan pagarlas-. La eficiencia en términos de costo-beneficio. El énfasis en el uso de medios tecnológicos para, si es posible, sustituir al docente bien formado -por ejemplo en educación a distancia-; bajar nivel y exigencias para no perder “clientes”, Concepción de “calidad” como satisfacción de los padres, o resultado en algunos aprendizajes o “dar gusto al cliente” (estrategias de marketing, como el caso “pañal”; inversiones en elementos de confort y prestigio para atraer clientes; segregación: educación para ser diferentes, hasta en los torneos intercolegiales organizados por colegios privados de un cierto nivel con exclusión de públicos.

Se aludió a un proceso histórico donde una modalidad de globalización insiste en el debilitamiento y desplazamiento de la UNESCO en la orientación de las políticas educativas mundiales y su sustitución por organismos vinculados a lo económico como el Banco Mundial, la OCDE, y donde el Consenso de Washington y el acuerdo general de comercio y servicios de la OMC llevan a la privatización y consideración de la educación -por lo menos inicialmente la superior- como un servicio transable, incluido en el mercado. Eso se amplía con el TISA (acuerdo de comercio en servicios, en proceso, del que forma parte Paraguay) que ya incluye a la educación y la salud como servicios del acuerdo de libre comercio.

Se señaló que el lenguaje educativo que se ha vuelto economicista con términos como “calidad”, impacto, eficacia, costo beneficio, capital humano, tercerización, “voucher”, “escuelas charter”…)

Se habló asimismo de tendencias en la educación superior como los casos de Laureate International Universities y la Red Ilumno. Laureate es una corporación que cuenta con 76 universidades en 27 países, con un millón de estudiantes, y que cotiza sus acciones en la bolsa. Nos afecta más el caso de la red Ilumno, con 13 universidades en América Latina, (una de las cuales es la Universidad Americana de Paraguay), con 213.000 estudiantes.

Se citó asimismo la iniciativa y el estímulo del BID para la creación de grupos empresariales orientados hacia la educación en América Latina, para incidir en las políticas educativas nacionales. (Empresarios por la Educación, Mexicanos Primero, Educación 2020, etc, y en Paraguay “Juntos por la Educación”).

En este sentido se hizo una distinción entre la incidencia en el mejoramiento del funcionamiento habitual del sistema educativo, en la introducción de innovaciones, y en la determinación de la orientación y políticas del mismo. Una participante, miembro de la FENAES, hizo alusión a las mesas de trabajo que periódicamente tienen los estudiantes con autoridades del MEC, -como consecuencia de sus movilizaciones-, en las que, pese a dificultades, se tiene un espacio de comunicación. Un espacio similar, permanente, se podría dar con distintos actores involucrados con la educación, para hacer posible la colaboración y el intercambio, y evitar el sistema de lobby” o presiones, injusto, donde los más fuertes tienen posibilidad de mayor injerencia con la exclusión de los más debilitados.

 

Fuente: DIÁLOGOS SOBRE EDUCACIÓN
Boletín Nº 40 ________ Mayo de 2017

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